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Lost In Tokyo

14  02 2011

大原 Ohara

Hola a tod@s:

En mi último viajecillo fui a la zona de Kioto pero para visitar áreas cercanas y no la propia ciudad antigua adonde ya había ido en dos ocasiones anteriores. Por eso, visité Uji (aunque ya había estado, pero para comprar té, por ser una de las denominaciones de origen mejores en Japón), Fushimi Inari (templo del que os hablé en el anterior post) y Nara (mi tercera visita pero esta vez estuve en algún templo que aún no conocía). Pero el segundo día, dediqué mi visita a un pueblo llamado Ohara cuya belleza natural y sus templos casi pueden hacer sombra a su vecina. El plan era, saliendo de Kioto, visitar Ohara y otra zona natural llamada Kurame pero ya no me dio tiempo a éste último ya que Ohara tiene mucho que ofrecer y el tiempo pasa rápido.

Para llegar a Ohara tenemos que coger el autobús 17 desde la estación de Kioto pero ¡cuidado! no se trata de uno de los autobuses urbanos sino de los que salen fuera de la ciudad. Por eso, no vale el bono de un día que suelen comprar los turistas para usar este medio de transporte. Además yo al principio me despisté un poco porque hay dos 17, uno urbano y éste. El 17 que tenemos que coger pone bien claro (en japonés y en romaji) OHARA. Tarda más o menos una hora en llegar, no porque esté tan lejos sino porque hay bastante paradas y da algo de vuelta.

Ohara, por tanto, está en el Norte de Kioto y es una zona natural, un bello valle donde se construyeron numerosos templos, alguno de los cuales han alcanzado muchísima fama. Es un área muy concurrida en primavera y otoño porque podemos disfrutar de los cerezos y momiji (arce japonés) respectivamente. De hecho, hay muchísimo momiji que yo, en esta ocasión, sólo pude ver en verde por lo que en otoño tiene que ser impresionante.

Al bajar del autobús nos encontramos la carretera principal y de uno de los lados sale el camino que lleva al templo más famoso de Ohara, el Sanzen-in (三千院). Es un trayecto ascendente junto a un río con numerosos árboles de momiji (en otoño el rojo debe ser espectacular) formando una especie de techo vegetal. Al otro lado, anima el camino toda una serie de tiendas y pequeños restaurantes construidos a la manera tradicional. Es una escena realmente japonesa: casitas de madera (algunas con lámparas tradicionales), árboles de momiji, el sonido del río, el camino empedrado…

Cuando fui a Ohara (a principios de octubre) era la época de un tipo de flor llamado cosmos, y había un cartel indicando que por un pequeño desvío se podía ver un campo de estas flores. Aunque ahora en japonés el nombre de esta flor se escribe en katakana (コスモス) el nombre tradicional japonés es 秋桜 que literalmente significa ‘cerezo de otoño’ y ya sabéis cuánto me gustan a mí los cerezos.

Además de la propia belleza (sencilla) de estas flores, el contraste con el paisaje de casas antiguas y montañas me pareció impresionante. Son este tipo de imágenes de Japón las que tengo grabadas en la retina y hacen que me siga pareciendo uno de los países más bellos del mundo:

Como siempre, me entretuve en fotografiar en detalle algunas de estas flores:

Además de los cosmos, en esta temporada hay una flor llamada en japonés higanbana (彼岸花) que vi todo estos días tanto en Kioto y alrededores como en la propia Tokio. El significado de la flor es “la flor del equinoccio”, una época muy importante en Japón (ohigan) puesto que es tradicional visitar los cementarios en ese tiempo.

Pero, como os explicaba un poco más arriba, Ohara es especialmente famoso por sus templos, ya que en un área tan pequeña hay una decena de ellos. Uno de los más destacados y que congrega muchísimas visitas (por lo que, con el alto precio que tiene, no debe ser pobre precisamente) es el Sanzen-in (三千院). Este templo pertenece a la secta Tendai y fue construido en el año 788. Se trata de un templo enorme aunque en origen era mucho más pequeño y fue ampliándose con el paso de las años, ligado a razones religiosas. Tiene numerosos edificios y si os gustan los jardines japoneses, desde luego este no os defraudará. Podemos caminar por el interior de su recinto o perdernos entre los boscosas recovecos de los jardines llenos de musgo y árboles centenarios. Una vez más, como en tantas ocasones en Japón, arquitectura y naturaleza se conjugan a la perfección como de ello dan muestra las siguientes imágenes:

Como veis, los templos están totalmente integrados en la naturaleza puesto que ésta es muy importante en la conciencia nipona. Por ello, en este lugar los jardines cobran una vital importancia y perderse y caminar entre ellos es todo un regalo para los sentidos:

Precisamente estos jardines estaban destinados, entre otras cosas, a llenar los sentidos mientras se disfrutaba de la ceremonia del té. Se supone que gracias a esta contemplación podremos quitarnos las preocupaciones del mundo y disfrutar plenamente del té y de todo lo que conlleva (especialmente según la concepción del Zen). Como bien sabéis, el té es una de mis pasiones y, en especial, el matcha por lo que no pude resistirme a pedir un taza de té con su correspondiente dulce. Tomarlo teniendo como fondo estas vistas es una placer con mayúsculas. Realmente es algo que me llena por dentro y me colma de una felicidad tranquila que soy incapaz de expresar mejor con palabras. Me llena.

En otra parte del templo, vendían un tipo de té muy curioso y lo daban a probar. Se trata de un té ligeramente salado de color rosa y con virutas de oro. Se llama 金色不動茶 y aunque, no compré finalmente, me gustó mucho.

Además de los jardines, se puede pasear ya por el mismo monte que rodea (y forma parte) el templo:

Después de visitar el Sanzen-In, me acerqué a otro que estaba al lado llamado Shorin-In, fundado en 1013 por Jakugen, un monje discípulo de En-In. Es un templo muy importante para la secta budista Tendai ya que aquí tuvo lugar lo que se conoce como “la discusión de Ohara” durante la cual un moje de esta secta, llamado Kenshin invitó a Honen (fundador de otra de las sectas budistas más importante, la de la Tierra Pura) para debatir sobre el sentido de la oración. En el transcurso de esta disputa, la leyenda cuenta que apareció Amithaba (Buda de la Luz Infinita) y concedió la iluminación a todos los que allí se congregaban. Por ello, la imagen principal de este templo (de este Buda) cuenta con mucha devoción.

La pagoda principal es muy bella y cuenta con un artesonado de madera de gran trabajo:

Os pongo otras perspectivas del templo:

Y, por supuesto, debéis conocer al Buda del templo, autor del milagro:

Después de visitar estos dos templos que están a la izquierda del camino principal, volví al camino principal (el que discurre junto al río y jalonado de las pequeñas tiendas tradicionales) para seguir subiendo y encontrarme a un lado con otro templo ya casi en la falda de la montaña. Éste tercero, no tan famoso, recibe el nombre de Raigon-in y fue construido entre los años 851 y 854. Era un lugar popular para practicar el canto de sutras e himnos budistas. Esta práctica recibe el nombre de shomyo y aunque su origen está en La India tuvo mucha difusión en Japón hasta el punto de que ha tenido gran influencia en la música japonesa. Este templo, al estar algo más alejado de los puntos más turísticos de Ohara y estar casi en la ladera de la montaña, goza de una especial paz y tranquilidad:

A unos doscientos metros del templo, hay una cascada que recibe el sugerente nombre de “cascada sin sonido” (音無の滝) ya que según la leyenda, perdió su sonido porque se fundió con el canto de los monjes del templo del que os he hablado justo arriba:

Después de esta ultima visita que se interna ya en los bosques de Ohara, volví al camino principal para comer y disfruté de un delicioso udon (fideos japoneses gruesos) con carne (肉うどん).

Después de comer, desanduve el camino para ir a la estación de autobuses ya que al otro lado de la carretera hay otro camino (éste algo peor indicado y me perdí un par de veces) que lleva a otro de los templos más famosos de Ohara: Jakko-in. Para llegar a él se pasa por el pueblo que en estos días de octubre, regalaba imágenes como éstas:

El templo Jakko-in fue fundado por el príncipe Shotoku (una de las figuras más importantes en la historia japonesa) en el año 594.

Y con esto acabó mi visita a Ohara, aunque no era tan tarde, sí lo suficiente como para llegar a tiempo a otra zona y poder visitar algo (dado que templos y demás cierran alrededor de las 5 de la tarde). Podéis ver todas las fotos de Ohara aquí.

Espero vuestros comentarios. ¡Muchas gracias!

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15 Responses to “大原 Ohara”

  1. Como siempre impresionante!!!

  2. Desde luego como siempre las fotos son para envidiarte….

    Siete

  3. ¡Que preciosas fotos! Me encantan los コスモス y no sabía que tenían un nombre tradicional, muchas gracias por este post!!
    :)

  4. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Hola a tod@s: En mi último viajecillo fui a la zona de Kioto pero para visitar áreas cercanas y no la propia ciudad antigua adonde ya había ido en dos ocasiones anteriores. Por eso, visité Uji (aunque ya había estado, pero pa…..

  5. Madre mía, las fotos son espectaculares!!!

  6. ¿Que sitios tan bonitos! Realmente Japón tiene unos lugares maravillosos. ¡Lástima que esté tan lejos!

  7. Que paseo mas agradable y relajante!!!

    saludos

  8. De nuevo nos has sorprendido con un post lleno de fotos espectaculares, de verdad realmente preciosas, acompañado de un texto muy explícito y ameno. Pero, qué sitios más hermosos nos llevas…!

  9. Precioso y sigues sorprendiéndonos con lugares poco habituales de Japón, es lo que siempre me ha gustado de este blog ;)

  10. Battosai: ¡Muchas gracias!

    Siete de Nueve: Lo cierto es que al ser un sitio tan bonito, era fácil sacar buenas fotos.

    Noemí: Es interesante lo del nombre ¿verdad? Me alegro de que no sólo las fotos sino que también el texto te guste.

    anele: Me alegro de que te gusten. :-)

    mancor: Pues sí :-( Demasiado lejos.

    Coca: Lo fue y mucho. Era además el principio del otoño con lo que el tiempo era muy agradable.

    Hatsue: Gracias por tus bellas palabras.

    Pau: Viniendo de ti, es mucho más que un cumplido. Muchas gracias. :)

  11. Hacía tiempo que no entraba en tu blog y… qué curioso, pero viendo estas fotos me entra nostalgia de Japón. Y eso que solo estuve allí quince días!!! Qué ganas de volver!!!

    Besos

  12. charlitox: Pues no dejes de volver, ahora más que nunca Japón necesita del turismo

  13. Hola! es la primera vez que entro aqui, encontre este blog buscando informacion de Ohara, por que en Agosto vamos mi novia y yo a Japón.
    Queriamos visitar Okayama desde Kyoto y despues regresar para ir a Ohara, pero viendo los trayectos, no nos daria mucho tiempo.
    Asi, que sacrificaremos Okayama para ver más tranquilamente Ohara, que por lo que has explicado junto con esas maravillosas fotografias, merece la pena hacer el sacrificio.
    Muchas gracias, me ha ayudado a decidirme.

  14. Perdoname por escribir de nuevo en otro comentario.
    Se me olvido preguntarte algo importante que no encuentro en internet.
    ¿A que hora empieza por la mañana el primer autobus para ir hacia Ohara?

    Muchas gracias y perdona por el segundo comentario.

  15. Akira Iyasu: Hola, perdón por tardar tanto en contestarte pero he estado un poco “out” del blog. Sobre tu pregunta he estado mirando en internet (http://www.kyotobus.jp/rosen/shijokawaramachi/index.html) y los días laborables el primer autobús es a las 7:36 am y el segundo a las 7:56 y los findes y festivos igual el primero pero luego no hay hasta las 8:01. Espero que te sirva.

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