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Lost In Tokyo

22  03 2010

式根島 Shikinejima (Primera parte)

En septiembre del año pasado, aprovechando que había unos días de vacaciones que no suele haber (la Silver Week lo llamaron), decidimos hacer una pequeña escapada a una isla de Tokio. Sí, de Tokio, Tokio, leéis bien. Resulta que la prefectura de Tokio se extiende hacia el mar e incluye varias islas. Las más conocidas son Oshima y Niijima. Nuestra intención era ir a ésta última pero no había plazas por lo que optamos (ya que yo tenía muchas ganas de ir a un lugar tranquilo) por una que está al lado, muy muy pequeña (su área es de sólo 3,7 kilómetros cuadrados) llamada Shikinejima. Uno de los mayores atractivos de esta isla, además de los paisajes, son sus aguas termales naturales (de los que leeréis y veréis fotos en este post) cuyas aguas, en algunas zonas, se mezclan con el agua del mar, haciendo de estos baños, algo absolutamente increíble y relajante.

Para llegar a estas islas el medio habitual es el barco, que sale por la noche desde el puerto de Takeshiba, al que podéis llegar desde la estación de Hamamatsucho de la línea Yamanote. El viaje se hace durante la noche (se tarda unas nueve horas) y se llega a las islas por la mañana. Nosotros teníamos pensado pasar tres noches en la isla (y una, la de ida en barco) pero se canceló la salida del barco el primer día debido a un enorme tifón y tuvimos que conformarnos con dos noches. En el barco hay diferentes tipos de billetes: asiento, sala común de tatami, sala individual de tatami, habitación con literas o habitación con camas. Nosotros habíamos optado por la butaca por ser lo más económico pero al cambiar el billete, no pudimos ni elegir esto por lo que, junto a decenas de personas en la misma situación, tuvimos que hacer cola antes de entrar en el barco y, una vez dentro, acampar en la cubierta que, (como podéis ver en las fotos de debajo) se convirtió en un verdadero campamento. Nosotros no estábamos tan preparados como los que llevaban tiendas y sacos de dormir por lo que, pertrechados con unas mantas que alquilamos, improvisamos una especie de camas y más mal que bien nos refugiamos tanto del frío (recordad que es alta mar) como de la dureza del suelo.

En las tres siguiente fotos podéis ver la espera en el puerto, el barco y la cubierta con algunos de los acampados.

Uno de los atractivos de viajar en este barco, es ver desde el mar toda la zona de la Torre de Tokio, Odaiba y su bahía. Una nueva perspectiva y nocturna, realmente agradables y todo un privilegio:

Antes de llegar a Shikinejima y coincidiendo con el amanecer, hay varias paradas en algunas otras islas, done otros pasajeros desembarcaban y cada puerto, era una sorpresa, por la claridad y el azul de las aguas (tan diferente del agua gris y turbia de Tokio) y el verde de las montañas. Y ya con la luz del día, se podían ver diferentes islitas:

Al llegar a la isla, una furgoneta del minshuku (una especie de pensión familiar, donde las comidas son caseras y el alojamiento es en habitaciones de la casa) nos vino a recoger y nos traslado hasta el lugar donde nos alojábamos. La propietaria era un señora japonesa, muy enérgica ella pero con bastante carácter que en primer lugar nos mandó dejar las cosas en nuestra habitación para que bajáramos rápidamente al comedor. Allí, junto a otros 5 turistas (todos japoneses) nos obsequió con unos trozos de sandía fresca recién cortada.

Después de descansar un rato (no habíamos podido dormir mucho en el barco y estábamos algo destrozados) en la habitación, por supuesto de estilo japonés con su tatami y sus elemento de papel, salimos del minshuku y alquilamos un par de bicicletas para recorrer un poco la isla. En primer lugar, nos dirigimos a uno de los onsen al aire libre de agua caliente, situado junto al mar. Por eso, a diferencia de las aguas termales tradicionales japonesas, hay que meterse en ellas con bañador. Para acceder a esta aguas, hay que bajar por una escaleras de piedra situadas entre las rocas:

Y tras estas escalera, nos encontramos con una especie de piscinas naturales cuya agua, en algunas de ellas, realmente ardía. Agua de las entrañas de la tierra que en la parte más cerca del mar se mezclaba con la salina y la temperatura bajaba varios grados, por lo que se podía disfrutar de un delicioso baño de agua templada contemplando el océano.

Tras el baño, lógicamente se abrieron nuestro estómagos y, montados otra vez en nuestras bicicleta buscamos algún sitio donde comer. Entramos en un pequeño restaurante y pedimos, por estar en una isla, un plato de pescado pero no estaba tan bueno como podría esperarse:

Tras la comida, fuimos a ver una de las playas de la islita:

Desde aquí, y cogiendo una carretera, subimos en bicicleta (a veces, poniendo pie en tierra, ya que no había tanta forma física) por una pequeño montecillo para llegar a otras zonas naturales de Shikinejima y a algún mirador, con vistas del mar, el contorno de la isla y otras islas cercanas:

Toda la isla tiene esta geografía rocosa pero llena de árboles, la mayor parte de ellos, pinares.

Tomamos de nuevo las bicis, ahora en bajada, para dirigirnos hacia otra de las aguas termales de Shikinejima, ésta más popular y situada cerca de un pequeño puerto (no al que llega el barco), lleno de veleros. Durante la bajada, teníamos siempre a nuestro lado el mar.

Estas segundas aguas termales, tienen dos partes. La primera, como una verdadera piscina redonda (en el anterior onsen, era más natura, el agua estaba entre las rocas y no se había hecho nada artificial) estaba verdaderamente caliente, creo que en alguna zona alcanzaba casi los 70 u 80 grados y aquí, al no mezclarse con el agua del mar, era bastante difícil meterse, al menos para una occidental como yo. Los japoneses parecían ser indiferentes al agua casi burbujeante de este onsen.

La otra parte de este onsen, estaba situada a unos cuantos metros y era algo más natural. En este caso sí había comunicación con el mar por lo que el agua se templaba. Y según la zona se podía escoger desde agua muy caliente hasta casi fría.

Como poco a poco empezaba a oscurecer, regresamos al minsuku, donde la dueña nos esperaba con el baño preparado según la costumbre japonesa. Tras bañarnos y quedarnos limpitos, a eso de las 5 (o 6 como muy tarde, no recuerdo, pero horario japonés) bajamos a cenar. Por supuesto, toda la comida era casera y usando muchos de los ingredientes de la isla. Una cena sana y natural.

Como estábamos cansadísimos, poco después de cenar nos acostamos. Pero no acaba aquí el viaje, el relato de esta isla (hay un día completo más, y la vuelta) CONTINUARÁ.


11 Responses to “式根島 Shikinejima (Primera parte)”

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: En septiembre del año pasado, aprovechando que había unos días de vacaciones que no suele haber (la Silver Week lo llamaron), decidimos hacer una pequeña escapada a una isla de Tokio. Sí, de Tokio, Tokio, leéis bien. Resulta …..

  2. Precioso post, por algo Japón es uno de los centros termales principales del mundo. Precioso.

  3. Joder con lo que me gusta a mi la playa y el agüita, me acabas de poner los dientes largos de por vida.

  4. ¡¡Jooooooo, qué bonito todo!! Si algo me ha quedado por probar en Japón han sido los onsen y los baños “públicos”, pero se ve que yo soy muy tiquismiquis con el tema de bañarse… :D
    ¿No os encantó el minshuku? Para mí fue una de las mejores experiencias en Japón, sin duda. La cena casera, compartir el salón y el baño con más gente (en mi caso, un belga, una inglesa y una japonesa). ¡Muy interesante!

  5. Qué auténtico relax, sin irse demasiado de Tokio. Si pudiera volver con tiempo de sobra y en mejor época, me gustaría relajarme de esa manera, por dentro y por fuera.

  6. Me hubiera gustado ver ese lugar y probar esas piscinas de agua caliente junto al mar. Debe de ser genial.

  7. Como siempre, me ha encantado lo que cuentas. Tengo muchas ganas de leer la continuación de este post.

  8. La experiencia del barco tras tantas horas y pasarlas en cubierta, con frio y el vaiven del mar me haría vomitar y creo qué lo pasaria mal, pero hay gentequé aguanta más qué yo..Las islas me parecierón muy guapas, sobretodo las rocas inmensas..Bonita excursión.

  9. Gonzalo Quintana: Muchas gracias.

    Battosai: Estas islas pertenecientes a la prefectura de Tokio, son unas grandes desconocidas.

    Noe: Sí, bueno, yo es que ya he estado en muchos minshuku y siempre me encantan. Son geniales.

    algogoku: Pues sí, te recomiendo esta isla o cualquiera de las otras de la zona.

    mancor: Mucho.

    enkal: A ver si puedo hacer esa continuación en breve.

    juan: La verdad es que no se movía mucho. Y sinceramente no vi a nadie mareado.

  10. Me encantó tu site y tus experiencias. Me encantaría poder viajar a Japón alguna vez y disfrutar de todos sus encantos.
    Saludos a todos desde Panamá.

  11. Yasutora21: Muchas gracias por t visita. Saludos.

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