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Lost In Tokyo

06 2010

旅行 Viaje por las prefecturas de Akita e Iwate. Tercera parte

Este post es continuación de 旅行 Viaje por las prefecturas de Akita e Iwate. Segunda parte.

El tercer día de nuestro viaje cogimos el tren en dirección a la ciudad de Hiraizumi, famosa por sus templos. De nuevo, dado que no teníamos mucho tiempo, alquilamos unas bicis para poder acceder a diferentes lugares un poco más rápido.

De camino hacia el primer templo de nuestra ruta, me tuve que parar porque me gustaron mucho los parterres de flores que había en la calle por la que subíamos. Me pareció un detalle bonito que refleja muy bien el gusto por la flora que existe en todo Japón.

Subiendo por esta avenida que veis en las fotos superiores se llegaba hasta el templo más famoso de Hiraizumi, llamado Chuson-ji. No se trata, en realidad, de un solo templo, sino de todo un recinto templístico dentro del que muchos de sus edificios están considerados Tesoro Nacional. Chuson-ji fue comenzado a construir en el siglo XII por orden del primer señor feudal de la importante familia de los Fujiwara pero poco después se quemó completamente, excepto lo que se conoce como Pabellón de Oro (su interior es el que tiene este material) o en japonés Konjikido, que data del año 1124.

El Chuson-ji es realmente inmenso y no podría aquí poner fotos de todo, así que sólo destacaré algunas cosas o partes. Una de ellas, está al principio, un pequeño templete que está por todas partes lleno de piedras, ya que por lo visto, se puede lanzar una piedra y pedir un deseo y si se deposita sobre alguna de las superficies (las lámparas de piedra, los tori, las esculturas) y no se tira otra, se concederá:

El templo está localizado en una zona natural llena de árboles y montañas, y una vez más, pudimos disfrutar de los cerezos aunque aquí ya estaban empezando a perder las hojas.

A lo largo de un agradable camino, se pueden visitar diferentes templillos y pabellones:

En la foto inferior, una seria de lámparas con motivos de los diferentes animales del zodíaco chino.

Uno de los templos que me llamó la atención fue uno dedicado a los ojos, o más exactamente, consagrado a logar una buena salud ocular. Si se tienen problemas de vista, se puede rezar aquí y comprar los correspondientes amuletos:

Algunas de estas edificaciones estaban rodeadas de estanques o árboles, siempre integrando naturaleza y arquitectura:

Y quizás lo que más me gustó fue un pequeño escenario de teatro Noh muy antiguo pero bastante bien conservado (con su correspondiente pino pintado).

Para terminar la visita de este templo, os regalo una foto de mis amigas purificándose con agua antes de entrar al templo según la costumbre sintoísta:

Desde este templo, cogimos de nuevo las bicis y nos fuimos al templo Motsuji, formado también por diferentes pagodas y edificaciones pero muchas de las cuales han desaparecido. Sí se conserva y es perfecto estado (y se ha convertido en símbolo de este templo) el estaque central y los jardines circundantes, de la época Heian (794-1192).

En un templo en el que los jardines y la naturaleza son tan importante, no podía faltar un cerezo, en este caso uno de tipo “llorón” llamados así por la forma en que caen sus hojas:

El pabellón principal tiene grandes dimensiones:

Y, como os decía, el atractivo principal de Motsuji, el estanque:

El resto de templos y pagodas se disponen alrededor del lago:

Tras visitar este segundo templo, volvimos con las bicis a la zona de la estación para coger el tren a nuestro siguiente destino, pasando por Ichonoseki. Desde allí cogimos un autobús que estaba completamente vacío y durante todo el recorrido estuvimos solas:

Y la siguiente visita, después de un día cultural, es de corte natural. Se trata del cañón Geibi, donde pudimos dar un agradable paseo en barco por el río y la garganta de la montaña. El barquero dirige la embarcación a la manera tradicional. Son barcas muy grandes que recorren el río y permiten disfrutar del paisaje de forma natural.

Al poco de empezar el recorrido, desde una caseta cercana, hacen foto de los “tripulantes” y cuelgan un número en grande para poder pedir la correspondiente foto al término de la excursión:

La verdad es que los paisajes eran impresionantes aunque por muy poco nos perdimos la floración de las glicinas, esas flores violetas que cuelgan de los árboles y que en este lugar son muy famosas.

Y además el barquero en un momento del viaje canta a capella una canción tradicional japonesa:

Al ser una zona natural podemos disfrutar también de la fauna como aves y carpas:

En mitad de la ruta, la barca hace una parada y se puede caminar por la orilla del río y dar un pequeño paseo y visitar una pequeña entrada del río hacia la montaña (y en la zona aprovechamos para hacernos fotitos)

Y allí, nos encontramos con una bizarra sorpresa. Por ser el día de los niños, habían organizado una especie de actuación o performance de los Power Ranger (o algo similar, perdonad mi desconocimiento de estos temas) que resultaba bastante curiosa, la verdad. Es que ver esos colorines y canciones en ese escenario natural era un contraste ciertamente extraño. Os dejo un pequeño vídeo de muestra:

Y dentro de la barca, una fotito de las tres viajeras:

Este era el último día de nuestro viaje por lo que teníamos que coger ya el tren directo Morioka y desde allí el shinkansen a Tokio. Y, por cierto, la estación cercana a esta garganta natural era realmente rústica. No tenía ningún tipo de control ni oficina, ni maquina expendedora de billetes ni nada similar. Era tan sólo un andén corto y un pequeño barracón prefabricado a modo de sala de espera. También había un baño en una caseta de madera a nivel de tierra (porque el andén estaba a un nivel más alto). El billete se pagaba dentro del tren a un revisor que va pasando:

Desde aquí, por tanto, emprendimos la vuelta hacia Morioka pero Meo y Karla no querían irse sin probar una tradición gastronómica de a zona, el Wanko Soba, que yo no probé porque no me va tanto el soba.

Lo interesante de este plato es la forma de comerlo. Se trata de una especie de competición. El camarero va sirviendo el soba en pequeños cuencos (dicen que uno equivale a 10 0 15 raciones normales) de forma ininterrumpida hasta que en un momento en el que uno no pueda más (y siempre que el camarero esté despistado) se de la vuelta al cuenco. De esta manera al ponerlo boca abajo, no pueden servirnos más. La gracia es comer cuantos más mejor porque es una lucha entre el comensal y el que sirve. En los restaurantes donde sirven esta especialidad hay fotos de la gente que ha superado determinados récords (hay personas que llegan a tomar más de 500 cuencos). Mis amigas no se atrevieron a “jugar” y pidieron un menú creo que de 50 cuencos (aunque no recuerdo bien y tal vez era menos) aunque la forma de servirlo era a la manera tradicional. Aquí tenéis un vídeo de cómo se come este wanko soba.

Y aquí podéis ver cómo se quedaron después de comer todo este soba:

Bueno, y con esto acaba la ruta que hicimos en tres días por las prefecturas de Iwate y Akita. Como aquí no puedo poner todas las fotos os recomiendo ver el álbum de este viaje, porque hay fotos muy interesantes.

Muchas gracias a todos por leerme y por vuestros comentarios.


7 Responses to “旅行 Viaje por las prefecturas de Akita e Iwate. Tercera parte”

  1. Solo de ver tantos cuencos ya se me quita el hambre,¿y hay que comerlos tan rápido ,con la chica al lado? ,yo como muy lento me agobiaria

  2. Lo pasamos genial, verdad ?
    Muchas gracias por tu post tan detallado y
    siempre este viaje me quedara un gran
    recuerdo.
    P.D. Pedimos Wanko Soba de 20 cuencos.

  3. Ya estaba esperando con impaciencia esta segunda parte. Me ha encantado este post, las fotos muy ilustrativas, muy curioso también el video de los cuencos de soba.

  4. Muy gracioso el video jejeje. Se las veía con cara de circunstancia porque parecía una carrera para ver quién terminaba antes.
    Como siempre, gracias por acercanos cada día un poco a Japón.

  5. María: Yo tampoco podría comer así de rápido y encima con alguien al lado. Pero claro, yo estaba grabando, je, je.

    Delfin: Y a mí también. Fue genial.

    Hatsue: Bueno, era la tercera parte, je, je. Me alegro de que te haya gustado.

    enkal: Gracias a vosotros por seguir ahí.

  6. Una muy buena serie de post. Gracias por mostrarnos tus viajes.

    P.D: es muy caro viajar dentro de Japón?

  7. Miguel: Bueno, los transportes son caros, pero si eres turista puedes usar el Japan Rail Pass que es un pase para los trenes ilimitado que sale a cuenta, te aseguro. Yo suelo viajar en autobús que es mucho más económico y funcionan muy bien. Comer y alojamiento están muy bien de precio

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