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Lost In Tokyo

19  11 2012

臼杵 Usuki

Hola a tod@s:

El pasado mes de julio, cuando estaba viviendo en Beppu (ya sabéis que estuve trabajando allí durante 4 meses), vino a verme mi amiga Karla que vive en Tokio (donde estoy yo ahora otra vez). Juntas hicimos una excursión a uno de los lugares más famosos de la prefectura de Oita. Se trata de Usuki, una localidad donde se pueden visitar una serie de budas de piedra esculpidos en la montaña y debajo de grutas. Existen un total de 59 de estos budas que están datados en el siglo XII y están considerados Tesoro Nacional.

Para llegar a Usuki se puede ir en tren directamente desde la estación de Beppu (que imagino que será vuestro punto de operaciones central si visitáis la zona Norte y Noroeste de Kyushu) en la línea Nippou. Se tarda más o menos una hora y la tarifa es de 910 yenes (hay un tren un poco más rápido pero también más caro y no merece la pena).

Los budas de Usuki están un poco alejados de la estación pero existe la maravillosa opción de ir en bici puesto que en la propia estación hay un servicio de préstamo de bicicletas totalmente gratuito. Eso sí, os advierto que hay que cogerlas antes de las 3 de la tarde porque después de esa hora está cerrada la oficina. Eso sí, podéis devolverlas cuando queráis simplemente avisado al empleado de la estación (que es muy pequeña) y dejándolas en su sitio correspondiente.

Nada más salir de la estación (ya montaditas y todo contentas en nuestras bicis), encontramos una escultura homenaje a los budas, como reclamo turístico de la localidad.

Es bastante habitual en Japón, que cerca de la estación hay alguna representación a escala de lo más característico del lugar. También puede ser un dibujo de una determinada comida o fruta famosa.

El paseo hasta los budas es realmente precioso. Primero se pasa por una serie de calles antiguas llenas de encanto:

Antes de llegar a la zona más rural de paseo, nos encontramos con un templo muy bonito con una preciosa pagoda de 3 pisos. Pero, por desgracia, no apunté el nombre. De todas maneras, en la estación hay información turísticas el mapa que os darán, tiene localizados todos los lugares de interés:

Cuando se sale del núcleo rural encontramos el Japón más rural (aún más que el del post del mismo tema que escribí hace un tiempo) con impresionantes paisajes de montañas y verdes campos de arroz. Además, apenas hay casas que contaminen el paisaje. Eso sí, en bici, sin sombras y a finales del mes de julio, el calor y el bochorno eran asfixiantes.

Tras unos 20 minutos en bici se llega a la zona de los budas ubicada en todo este entorno natural, por eso la propia entrada está rodeada de verde:

La verdad es que los budas en sí no nos parecieron tan impresionantes. No sé si porque nuestras expectativas eran demasiado altas o porque, en realidad, no son tan maravillosos como los venden. Son pequeños y no se ven exactamente esculpidos sobre la montaña ya que están protegidos (para evitar la erosión de la lluvia y el viento) por una especie de casitas que hacen que se pierda esta impresión de formar parte de la pared del monte. En cualquier caso, son bonitos y si estáis por la zona, puede merecer una visita. Aquí os dejo algunas fotos de algunos de ellos


Una cosa que me llamó mucho la atención y que pone de manifiesto el gusto de los japoneses por los detalles que nos hacen más fácil la vida, es la presencia de un trípode “de cortesía” que se podía usar libremente para poner la cámara encima y sacarnos fotos con los budas de fondo. Mi amiga Karla y yo no dejamos pasar la ocasión:

Para ver los diferentes budas hay que subir bastantes escaleritas pero rodeadas de vegetación como, por ejemplo, bonitos bosques de bambú. Además las casetillas donde están ubicadas las esculturas, se conjugan perfectamente con la naturaleza. Una de las más bonitas es la que alberga a una de las principales figuras de una diosa Benten (deidad budista femenina de la prosperidad):

Lo más bonito es el conjunto y toda la zona con esa mezcla de verde y piedra. Lo malo era el calor horroroso que hacía y un bochorno y humedad en aumento porque estaba empezando a formarse una tormenta y entre las paredes de la montaña nos llegaban los ecos de truenos ya no tan lejanos.

Bajando del montecillo de los budas se llega a una zona llena de flores de loto que justo en verano están totalmente abiertos y eran preciosos. Habían además montado unas pasarelas de madera para pasear entre las flores. Junto a las casas de alrededor y las montañas forman una imagen de lo más fotogénica (como todo el país en sí).

Los alrededores de esta zona de las flores reflejan también muy bien la esencia del Japón rural y ofrece una perspectiva de toda la zona:

Con la entrada a los budas adquirimos también una entrada (salía así más económico) a un museo con información de la zona y objetos relacionados con el budismo pero aunque hice varias fotos, en el post no las voy a incluir porque no me pareció tan interesante. Si alguien quiere verlas, puede entrar en el álbum de Usuki que he creado en Flickr.

Tras la visita, cogimos las bicis para volver a la estación y a la salida del recinto, nos encontramos un precioso torii pero diferente a los que vemos normalmente en los templos. Se trata de un torii antiguo de piedra y de corte totalmente rupestre.

Ya sí, emprendimos el camino de vuelta a la estación donde devolvimos las bicis. Aquí nos ocurrió una agradable anécdota. Mientras estábamos esperando en la salita de la estación, me acerqué a la pequeña tienda que había porque vi un cartel que anunciaba “osenbei de arroz” y tenía el ideograma de amor y que ese día, en promoción limitada era de matcha. Le pregunté qué era eso exactamente y nos dijo que ya no se podían vender (no sé por qué razón que no entendí) pero nos regaló uno a cada una. Estaban riquísimos y eran con helado.

Y con esto se acaba el post de hoy.

Espero que os haya gustado y muchas gracias por vuestros comentarios.


6 Responses to “臼杵 Usuki”

  1. Me encanta la segunda foto, me parece estupenda.

    Por cierto, menudo vicio que tienes con el matcha jajajajaja

    byebye

  2. Que detalle lo de las bicis! Eso solo puede pasar en Japón y pocos sitios más. Y que tranquilo y relajado parece todo. Me encantan como siempre las fotos y la precisión de las descripciones, muy útiles para los que se decidan acercarse hasta allí. Sigue disfrutando y haciendonos disfrutar con tus viajes.

  3. Si mal no recuerdo, lo del matcha era porque estaban derretidos ya o a punto de derretirse, de ahí que no fueran aptos para la venta (ya sabes cómo son los vendedores aquí, que a nada que el producto tiene algún defecto, por pequeño que sea, lo tiran). De hecho, acuérdate de que la vendedora nos pidió perdón por regalárnoslos así y se puso muy contenta cuando le dijimos que nos habían gustado.

  4. ¡Qué majos los japos! Lo digo por la vendedora de loa dulces y por el servicio – ¡gratis!- de bicis.
    Muy bonita excursión. Me encanta el primer plano de la flor blanca ¿qué flor es?

  5. Parece un sitio muy idílico y poco turístico, gracias por compartirlo :D

  6. Battosai: Esa foto es verdad que representa muy bien una calle tradicional de un pueblo japonés. / Y sí, el matcha ¡me encanta!

    Jose Luis: En otros sitios suelen alquilar bicis pero es el primero que he encontrado que las prestan gratis.

    Karla: Cierto, cierto. Ya lo recuerdo.

    mancor: ¡Lo pone en el texto! XD, je, je. Son flores de loto.

    Pau: Gracias a ti por pasarte por aquí.

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