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Lost In Tokyo

28  08 2006

Aventura en el médico

Al día siguiente de llegar Dani, comencé a tener fuertes pinchazos en un oído y en la parte posterior de la cabeza. Me imaginé que sería una otitis, pues ya la pasé una vez y la sensación era similar y la única manera de curar esta afección es tomar antibióticos. El problema es que, en Japón, es muy difícil conseguir medicamentos si no los receta un médico y, además, nos encontrábamos en el período de vacaciones (Obon yasumi) por lo que los hospitales no estaba abiertos. Gracias a la novia japonesa de un compañero de trabajo (¡muchas gracias!) pude averiguar dónde me quedaba la consulta más cercana del médico de guardia de la especialidad del oído.
Al llegar, nos encontramos un edificio pequeño en cuya planta baja se hallaba la clínica. Aquí podéis ver una toma de la entrada:

La siguiente novedad fue que, como en muchos otros lugares de Japón (incluida mi casa, por supuesto) había que descalzarse para entrar y ponerse unas zapatillas que ellos mismos proporcionaban:

Dani también tuvo que ponérselas y le quedaban así de ridículas, ja, ja (no hay mucha talla allí):

A continuación os pongo una imagen de la recepción:

Cuando entré en la consulta, mi primera sensación fue de horror y pánico porque aquello parecía una consulta del siglo XVIII (y eso que estábamos en uno de los países más desarrollados del mundo, en el país de la tecnología). El médico llevaba un aparato con linterna en la cabeza y la mesa del instrumental estaba llena de ganchos y aparatos de metal de aspecto, realmente, poco tranquilizador. Dani pudo hacer un par de fotos de forma clandestina. La primera (algo borrosa) es del médico y en la segunda podemos ver cómo me trata el oído con uno de esos aparatitos infernales (pero tengo que confesar que apenas me hizo daño):

Lo cierto es que el médico hizo un buen trabajo. Me limpió bien el oído y me recetó unos antibióticos y en tres días me encontraba perfectamente. Finalmente, quiero que veáis las medicinas japonesas. Aquí, en la propia clínica, dan los medicamentos que se necesitan y en la dosis justa con lo que no llenamos nuestra casa de miles de fármacos a medio usar:

¡Gracias por todos vuestros comentarios y por seguirme en cada post: Ysabel. David, Noe, Silvia, Polidori, Castro, Sara, blogChile, y a tod@s los demás! ¡Gracias de verdad! Me hacéis sentir un poquito más acompañada


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