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Lost In Tokyo

21  09 2006

El país más “benri”

便利 (べんり “benri”) significa ‘cómodo, práctico’. ¿Por qué titulo así hoy mi post? Porque hoy quiero hablaros de uno de los aspectos que más me llamaron la atención cuando aterricé en Japón y comencé a vivir aquí. Japón (y, en especial, Tokyo) es un país muy muy fácil, en el que todo está pensado para nuestra comodidad y para hacernos la vida lo más sencilla posible. Como joven recién independizada, debo confesar que, pese a haber dado este paso en un país extranjero, creo que aquí está siendo mucho más fácil de lo que lo habría sido en España, aún hablando allí el mismo idioma y teniendo a mi familia cerca. Aquí no hay que preocuparse por nada, los trámites son rápidos y todo es, a veces, un poco “para tontos”, con perdón.

De esta comodidad hay miles de ejemplo, e imagino que oiré descubriendo más a medida que pase el tiempo. Por ello, sólo voy a poneros unos cuantos casos (algunos con fotos) pero puede que dedique más entradas a este tema. Del mismo modo, si cualquiera de los que me leéis queréis añadir algún otro ejemplo, será más que bienvenido.

En fin, allá va mi particular listado de ejemplos de la “vida benri” en Tokyo:

1) Los combini. No puedo hablar de la comodidad de Japón sin mencionar los combini. ¿Qué es un combini? Pues se trata de la versión japonesa de la expresión inglesa convenience store, que se traduce en español por algo así como ‘tiendas de conveniencia’. Se trata de establecimientos abiertos las 24 horas del día donde podemos comprar comida, productos de limpieza o de higiene o periódicos y revistas. Y repito ¡abiertos las 24 horas del día! Y, no os creáis que sólo hay algunos combini; muy al contrario, Tokyo está verdaderamente plagado de este tipo de tiendas. Es imposible caminar más de 200 metros sin encontrarnos con alguno de ellos. El más famoso es el Seven Eleven, del que creo que hubo alguna sucursal en España. Pero tenemos mucho otros como Lawson, Am/Pm, Family Mart, Sunkus, Circle K, etc.




Además, en los combini podemos comprar tabaco, hojear revistas (a veces durante mucho tiempo, pues veo a japoneses que están largos períodos de tiempo leyendo sin que nadie les diga nada), comprar sellos o, incluso, sacar dinero pues algunos de ellos cuentan con cajero automático, donde, además, podemos comprar entradas para algunos espectáculos. Pero, para mí, uno de los aspectos más prácticos de los combini es que en ellos puedo pagar mis facturas. Es decir, yo recibo en mi casa la factura del gas, el agua, etc. y cada una de ellas tiene un código de barras. Con ese papel, puedo ir a cualquier combini y allí, tras leer con una máquina el código de barras, pago directamente mis deudas, je, je.
Y, por supuesto, en los combini podemos comprar comida preparada, los famosos obento, de los que hablaré en otro punto. Cuando compramos algo de comida, SIEMPRE nos dan palillos, tenedor o cucharilla, según lo adquirido. Aunque compremos un simple yogur, el dependiente en el momento de cobrarnos nos introduce en la bolsita una cucharilla par poder consumirlo. ¿Es cómodo o no? Están en todo, ¿verdad? Y, por supuesto, al adquirir el obento, allí mismo nos lo calientan, si así lo deseamos, en uno de sus microondas. Si, por el contrario, optamos por un cap ramen (un tipo de comida instantánea, consistente en unos fideos desecados que se cocinan simplemente añadiendo un poco de agua hirviendo) tenemos a nuestra disposición máquinas de agua caliente.

2) Horario de los supermercados. Aquí los súpers tienen amplios horarios de apertura (y, por supuesto, NO cierran los domingos, eso es algo impensable aquí) para poder hacer cómodamente la compra, por ejemplo, al salir del trabajo. Aquí podéis ver, por ejemplo, hasta qué hora está abierto el mío:

Como veis, puedo ir a comprar hasta ¡las dos de la madrugada! Entre el supermercado y el combini, puedo adquirir chocolate o guarrerías dulces en cualquier momento de antojo durante la noche.

3) Los family restaurant. Se trata de restaurantes muy baratos de diferentes tipo de comida (por ejemplo italiana o china) y que están abiertos 24 horas o hasta altas horas de la noche. Y, en general, muchos locales de ramen, por ejemplo, cierran bastante tarde y, además, sirven comidas a cualquier hora del día.

4) Los obento. Un obento es una bandeja o caja de comida preparada ya lista para comer. Sólo hace falta calentarla y ¡listo! En todos los combini, venden obento a cualquier hora del día (aunque a mediodía es cuando más variedad hay) como los de estas fotos:

Pero, además, muchos restaurantes, a la hora de comer (generalmente de 12 a 13) ponen en la entrada unas mesas desde las que venden obento de alguno de sus platos. Precisamente, hoy me he comprado uno de estos obento en un restaurante de tonkatsu que hay cerca de mi trabajo:

5) Las máquinas de bebida. En cada rincón de lo ciudad, hay máquinas automáticas de venta de todo tipo de bebidas. En España, también tenemos estas máquinas (aunque el diseño es algo diferente) pero la cantidad de ellas que hay en Japón es realmente apabullante. Si tienes una moneda, es imposible pasar sed:

E incluso hay algunas máquinas con botellas de cerveza o de vino:

6) Los modelos de plástico de la comida. En muchísimos restaurantes, tienen escaparates con representaciones en plástico (realmente realistas) de los platos que ofrecen. Para los extranjeros que no podemos leer japonés (o, al menos, no todo), es realmente útil:


7) Los paraguas. Tokyo es una ciudad muy húmeda en la que llueve bastante a menudo. Sin embargo, es fácil olvidarse el paraguas en casa o perderlo en el tren o en el paragüero de alguna tienda. Por eso, en muchísimas tiendas (y, como no, también en los combini) venden unos paraguas transparentes muy baratos, pues su precio oscila entre los 200 y los 500 yenes (el yen y la peseta tienen más o menos el mismo valor). Como estos paraguas son muy baratos y la lluvia en Tokyo cala de verdad, sucede, muchas veces, que acabamos con un montón de estos utensilios en nuestra casa. Además, cuando alguien nos presta alguno de estos paraguas no suelen devolverse, no merece la pena y todos estamos deseando librarnos de ellos. Yo, ya tengo varios en casa, como de ello bien da cuenta la entrada de mi casa donde los tengo colgados. El transparente blanco me lo dio un compañero y los otros dos me los compré cuando me pillaron sendos aguaceros sin nada con lo que cubrirme.
Cuando llueve, todas las tiendas, restaurante, oficinas, etc. ponen paragüeros para poder dejar allí los paraguas y no mojar el interior (¡ya podían aprender en España!) o ponen unas bolsitas de plástico del tamaño de un paraguas para entrar con ellos cubiertos en el local. Algunos sitios más modernos tienen unos aparatos especiales que ponen de forma automática esta bolsa en nuestro paraguas.

8) Trámites de la casa. Yo vivo de alquiler en una pequeña casita (podéis verla en una entrada anterior) pero desde el primer día en que firmé el contrato, la agencia se encargó de hacer todos los papeles y, desde ese mismo momento, ya consto como nueva residente ahí para la compañía del gas, del agua o de la luz. No he tenido que hacer ningún papeleo y no ha habido ningún retraso o problemas con la dirección. Ha sido facilísimo para mí; tan sencillito que, de verdad, hasta un niño puede hacerlo. Por otra parte, me vinieron a conectar el gas al día siguiente de mudarme. El señor de la compañía dijo que llegaría entre las 12 y las 12:30 de la mañana y a las 11:58 ya estaba llamando al timbre. ¿Os imagináis esto en España? ¡Qué eficacia! La verdad es que no he tenido que preocuparme de nada. Todo son facilidades. Incluso corremos el riesgo de hacernos un poco inútiles.

9) Los taxis. Bueno, esto es sólo una tontería pero creo que es algo que nos llama mucho la atención a muchos extranjeros cuando llegamos aquí. Resulta que, en Tokyo, la puerta de los taxis se abre automáticamente cuando está delante del cliente. El conductor pulsa un botón y el pasajero sólo tiene que subirse y se despreocupa de abrir o cerrar la puerta. ¿Cómodo, no?

Por el momento, creo que tenéis una buena muestra de lo práctico que es Japón a través de estos nueve ejemplos.

¿Qué os ha parecido? ¿Os mudáis?


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