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Lost In Tokyo

11  07 2006

Empezando la casa por el tejado

Mi intención al llegar a Japón era hacer un blog muy interesante en el que contar todo lo nuevo que me pasara cada día. Pero, desafortunadamente, me he topado de bruces con la realidad: la falta de tiempo y el cansancio. Después de todo el día trabajando, poco me apetece ponerme a escribir, pues mis párpados pesan tanto que apenas puedo llegar hasta el futón.

Sin embargo, no quiero dejar de plasmar mi experiencia en esta nueva aventura de mi vida de algún modo, por lo que hoy, mi primer día (o bueno, segundo), realmente de turismo, me voy a lanzar a contar un poco lo que he hecho o más bien a reflejarlo a través de imágenes. Puede que casi se convierta más en un fotoblog pues eso me supone un menor esfuerzo y refleja a la perfección, de la forma más directa, el mundo que me rodea. En cualquier caso, perdonadme por empezar a contaros cosas cuando ya llevo aquí más de 15 días; perdonad por no narrar mi llegada, mis vicisitudes con el alquiler (en una casa no me quisieron alquilar por ser extranjera) o mis continuas visitas a la tienda de 100 yenes (como nuestras antiguas tiendas de todo a 100 pesetas)
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Hoy he ido a la embajada de España a inscribirme como residente en Japón. Como hoy es mi día libre, a la salida, he podido pasear a mi aire visitando esa zona: importante centro financiero donde se concentran grandes rascacielos y la mayor parte de las embajadas.

Tras comer por 1300 yenes (unos 9 euros) en un italiano lo que llaman un “setto” (en este caso: aperitivo de judías frías, una pizza margarita, un pastelito y un té helado) me he dirigido hacia Roppongi Hills, un gran rascacielos a cuyo alrededor hay un complejo entramado de niveles lleno de tiendas y restaurantes además de algún jardín y los estudios de televisión Asahi (autores de Doraemon o Shinchan). Pero, antes de llegar aquí, he pasado por la intersección de Roppongi, punto de encuentro en la zona, en especial, en el café Almond del que os pongo una toma debajo. El café Almond es el de color rosa y tiene numerosas delicatessen de tipo occidental. Podéis ver también qué clases de coches les gustan a estos japoneses, je, je.

Poco después de la intersección, he podido divisar ya el enorme rascacielos de Roppongi Hills:

La zona es impresionante y cuenta con cines, tiendas y locales para comer y beber organizados en distintos niveles. Es un poco laberíntico. Os pongo unas imágenes del lugar:




Esto último es la cartelera de los cines, donde podemos ver el globalizado estreno de “Cars” o “Misión imposible”.
Algunos restaurantes y locales son realmente “chic” y sofisticados como esta tienda de té (2 tomas):


Y finalmente me he dejado tentar por uno de estos locales. He entrado en uno llamado Oriental Prince donde tenían atractivas variedades de té. Mi elección ha sido un té de menta fresca con zumo de limón:

En Japón una no para de encontrase cosas raras o llamativas. Muchas ya me son habituales y no sé si las incluiré (como los váteres con música y que al pulsar diferentes botones te dan una ducha de salva sea la parte, je, je) pero hoy quiero contaros tres y dos de ellas las ilustraré.
1) En la zona de entrada de Roppongi Hills, había unos señores que yo llamaría “hombres-poste”, se trata de empleados (muy trajeados ellos) que muestran a los viandante carteles con las direcciones y flechas a modo de poste informativo: ¿¿¿???

2) Me he encontrado este extraño y moderno secador de manos en uno de los baños de Roppongi Hills. Nada más meter la mano ahí, se activa

3) Un grupo de pequeñas colegiatas: pizpiretas ellas y empapándose ya de la uniformidad de su sociedad:

Espero escribir al menos una vez por semana y deseo que me leais mucho y me dejéis muchos comentarios, también con sugerencis sobre cosas que queréis que os cuente.

Besos desde esta húmeda (al menos en verano) zona del mundo.


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