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Lost In Tokyo

12 2006

Experiencia NOKEN multicultural

Hoy ha sido mi examen del Nouryokusiken (más coloquialmente conocido como “Noken”), el examen de capacitación de la lengua japonesa. Yo ya hice este examen en Barcelona (pero lo suspendí, oh, oh) pero ahora lo he hecho en Tokyo en la Universidad Todai.

Lo que sin duda más me ha llamado la atención ha sido el rico ambiente multicultural que allí se respiraba. Hay que tener en cuenta que, aquí somos muchos extranjeros y, en un solo lugar, nos hemos reunido personas de las más diferentes culturas. De hecho, creo que nunca había estado en una atmósfera tan internacional: asiáticos, negros, hindúes, nórdicos, europeos del sur, yankees, se mezclaban y la algarabía de sonidos era como una pequeña torre de Babel.

En las siguientes fotos, podéis ver esta interesante y enriquecedora mezcolanza:

La organización de este examen en Japón resulta un tanto militar. Todo el personal del examen va vestido de traje azul oscuro y perfectamente identificados. En el de Barcelona, los vigilantes y organizadores iban de sport.
(Organizadores en el exterior):

Había una constante repetición de consignas del tipo “no comer”, “apagar el móvil”, “no mirar a las compañeros”, etc. Por otra parte, los tiempos e instrucciones eran respetados escrupulosamente y de manera rígida. Por ejemplo, una vez que han repartido todos los exámenes (pero aún no hemos abierto el cuadernillo), en lugar de comenzar el examen, ya que estamos todos dentro, esperan hasta el tiempo exacto (con minuto y segundo) para respetar la hora oficial. En el examen de Barcelona esto tampoco era así, puesto que, a veces, se empezaba antes o después de la hora oficial, era todo más flexible. Además, disponían de una lista de todos nosotros con fotos y, antes de cada una de las tres partes, comprobaban que la persona que estaba sentada para realizar el examen, era la misma que la de la foto.

Pero, sin duda, lo que más me ha llamado la atención es el sistema de tarjetas. Si se realizaba alguna acción considera incorrecta por ellos, te mostraban una tarjeta amarilla y, a a la segunda amonestación, se recibía una tarjeta roja que significaba la pérdida del derecho a continuar en el examen. Y, yo, inexplicablemente para mí, he sido amonestada con una tarjeta amarilla. Así, de pronto, me han tocado la espalda, y una de las vigilantes (con cara de muy malas pulgas, todo sea dicho) me ha enseñado la tarjeta amarilla y me ha dicho, algo así como que había mirado hacia detrás ¿¿??? Juro que no lo estaba haciendo pero en fin…, a veces, estos japoneses…

Además, el lugar donde me ha tocado a mí realizar el examen es el campus de la Universidad Todai, un lugar lleno de árboles (me recuerda un poco al campus de la UAM) y bellos edificios de sabor antiguo. En otoño, Tokyo está muy bonito por el cambio de colores de las hojas, por lo que hemos podido disfrutar de unos bellos paisajes otoñales (aunque yo ya había podido contemplar las famosas “hojas rojas” en una excursión que hice la semana pasada al monte Takao, a la que dedicaré una próxima entrada):

A la salida del examen, la aglomeración que se ha formado en la estación ha sido realmente increíble. Desde la entrada a dicha estación (antes incluso de la zona donde se introducen los billetes) hasta el anden todo era una fila continua de gente. Y en el andén, la multitud se aglomeraba hasta el punto de parecer a punto de caer a las vías. Los sufridos empleados de la estación, sorprendidos por esa muchedumbre de “gaijines” (extranjeros) que rompía su controlada rutina, no paraban de gritar para que la gente se desplazara hacia el final del andén: ¡una verdadera locura! Por eso, yo he optado por no entra a la estación, pero he hecho una foto desde fuera (aunque se ve mal debido a que hay una verja delante) para que podáis ver un poco la situación:

Desde la Universidad, he dado un pequeño paseo por un parque cercano donde, de nuevo, he disfrutado de algunas imágenes otoñales:

Y he continuado caminado hasta Shimokitazawa, a sólo dos estaciones, puesto que allí, tengo tren directo a mi casa. Y en este bullicioso barrio (en una anterior entrada lo describía) me he encontrado con un friki japonés que se dedicaba a ¿bailar? y berrear, acompañado de una chica vestida de colegiala. Como, realmente, es indescriptible, os conmino a mirar los vídeos (son sólo de 15 segundos) que he captado. En serio, no tienen precio y creo que no deberías perderoslos: IMPRESCINDIBLES.

Cuando acabó el numerito, repartía unos papeles de publicidad y parece que todo es un anuncio de su blog o algo así:

Estos japoneses, a veces, están locos.


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