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Lost In Tokyo

12 2006

Hojas rojas

Quiero dedicar este post a mis padres a quienes quiero mucho y que son los mejores del mundo (y no es porque lo diga yo sino porque es verdad). ¡Os quiero!

Una de las características más típicas del otoño japonés (y más admirada por los habitantes nipones) es el enrojecimiento de las hojas. No es un tópico decir que los japoneses viven muy apegados a la naturaleza y, especialmente, al cambio de las estaciones que observan con admiración y marca su carácter. Ahora que ha llegado el otoño, casi todos mis alumnos mencionan, al inicio de las clases, cómo va aumentando el tono rojo en las hojas de los árboles y me preguntan una y otra vez, si ya he observado el famoso momiji que es como se llama este fenómeno en Japón.

Por tanto, con la intención de ver las famosas hojas rojas, realicé hace un par de semanas una excursión al Monte Takao. Se trata de un pequeño monte muy cerca de Tokyo y muy querido por los tokyotas. Sin embargo, tuve la mala idea de visitarlo en un día de fiesta (pues era el día de “acción de gracias al trabajo”) por lo que más que un rincón tranquilo de naturaleza parecía la estación de Shinjuku en plena hora punta, pero, en fin, eso no le restaba belleza.

Al bajar del tren en la estación de Takaosanguchi, ya pude observar los primeros paisajes otoñales con el momiji.

Pero, junto a estos bellos parajes, también había una gran aglomeración de nipones deseosos de disfrutar de su amada naturaleza.

Desde la base del monte Takao existen varias rutas para alcanzar su cumbre. Pero antes de comenzar la ascensión, en el inicio de uno de los caminos, hay un pequeño templo con su correspondiente cementerio, rodeado de árboles enrojecidos:

Y un detalle de uno de los arbustos a la entrada del templo (a lo lejos, se puede observar una figura búdica):

Además, también se puede optar por subir hasta la mitad del monte en un funicular. En la siguiente foto, podéis ver la estación de ese funicular entre los árboles:

Yo me decidí por una ruta que venía recomendada en una guía de excursiones por los alrededores de Tokyo, por ser menos transitada ya que era un poco más larga. Sin embargo, el comienzo de la ruta fue una auténtica pesadilla pues era una serpenteante cola de excursionistas. De nuevo, me pregunté si me hallaba en el monte o en una de las típicas aglomeraciones de la metrópolis tokyota:

Poco a poco el camino se fue despejando y mi cámara pudo captar una escena otoñal:

Al poco de iniciar la ruta, en un pequeño lateral del camino, había un altar shinto:

La mayor parte del camino estaba jalonada por altos árboles que imagino que en verano proporcionarán una agradable sombra:

Hacia la mitad del camino, hay un pequeño mirador desde el que se puede ver a lo lejos Tokyo, precedido por una inmensa masa de árboles (como estaba bastante nublado, apenas pueden distinguirse los rascacielos de Tokyo):

Creo que, en general, la naturaleza en Japón está bastante “domesticada” pero no digo esto en sentido negativo, sino que me refiero a que es muy accesible, bien indicada, con numerosos servicios (por ejemplo, en la cumbre del Takao hay baño, restaurantes, máquinas de bebidas, etc.) y abundante información en paneles a lo largo de todos los caminos, que explican la fauna y flora del lugar. Entre estos paneles quiero mostraros dos que me parecieron demasiado divertidos: uno sobre los tipos de serpientes que podemos encontrar (afortunadamente no encontré ninguna) y otro de aviso sobre la presencia de monos. Los monos del monte Takao son bastante populares; yo no vi ninguno pero escuché alguno de sus gritos.

Y, por fin, llegué a la cumbre (en el primer cartel está escrito el nombre del monte):

Sin embargo, me decepcionó bastante porque apenas había vistos y sólo me pareció un lugar masificado lleno de gente. Era mucho más bonita la ruta de acceso que la propia cumbre. Allí, numerosos grupos de personas comían en grupos al aire libre. Es lo que se conoce como hanami, una comida o merienda debajo de los árboles:

Por tanto, rápidamente decidí bajar pero por otra ruta diferente a la del ascenso y que conducía hace una zona de templos. Antes de llegar allí, fotografíe algunos otros árboles y vistas otoñales:

Por tanto, en medio de esta ruta, en plena naturaleza, se alza un gran templo que contrasta con la naturaleza del lugar pero, a la vez, se adapta perfectamente al paisaje:

En todos los templos hay unas figuras a la entrada (cuyo nombre ahora he olvidado) que tienen un aspecto amenazador para ahuyentar a los malos espíritus:

Otra característica de los templos es el おみくじ (omikuji). Se trata de unos pequeños papeles que se sacan al azar y tienen escrito nuestra futura suerte, Si ésta resulta mala, debemos atar el papel en un árbol o lugar adecuado para ello, para alejar la fatalidad:

También encontré este gracioso altar dedicado a los animales:

Y en la siguiente foto, una ofrenda de sake:

La bajada del templo tras atravesar un torii nos ofrece esta impresionante escena:

Y, un poco más allá, otras cuantas vistas:

Como todo me parecía tan bonito y aún no quería volver, decidí tomar otra ruta que me llevara nuevamente a la cumbre del Takao pero por un camino diferente (en este caso el tercero porque, recordad, que había subido primero por uno y luego bajado por otro hasta la zona de templos). Estas son las imágenes que obtuve en esta tercera ruta (con puente colgante y todo en la última foto):

Al llegar de nuevo a la cima del Takao, encontré un maravilloso ejemplo de momiji que me había pasado desapercibido antes:

Para bajar y emprender el regreso definitivo opté por una cuarta ruta mucho más tranquila (quizás también por la hora) así como más estrecha y sombría:

Una gran parte del camino discurría junto a un riachuelo:

En esta ruta se puede observar una cascada denominada Biwa. Allí, se encontraba un ¿monje? descalzo (y hacía muchísimo frío) limpiando. Es que alrededor de esa cascada, había construido un pequeño templo sintoísta:


Y así acabo el día en el Monte Takao. Como última imagen otoñal, os presento otro árbol de un intenso color rojo:

¡Espero que a través de mi relato hayáis podido recorrer este bello paraje!


10 Responses to “Hojas rojas”

  1. Vaya, ningún comentario de un post de hace 2 años?? Vaya, vaya, no debías ser muy conocida aun, je.

    Bueno, pues escribiré yo ya que el tema me ha salido en google buscando info sobre el mt. takao al que tengo pensado pasarme otro día de mi proximo viaje y viendo tus fotos, veo que no me he equivocado eligiendo este sitio.

    Como siempre, preciosas fotos.

    Nota mental: mirar que el día que vaya, no sea fiesta nacional en Japón.

    Saludos.

  2. algogoku: Sí que tenía comentarios pero en el blog antiguo, migré todos los posts pero no todos los comentarios. Takaosan es muy interesante, así que creo que te gustará. Pero nunca hay que olvidar Kamakura, pero supongo que ya lo conoces

  3. Gracias por contestarme :)

    Pues no, aun no conozco kamakura pero de esta vez no pasa. Haré Kamakura y Enoshima, sobretodo después de ver aquel post tuyo sobre la isla, el faro y todo aquello. :D

  4. […] conjunta fue al Monte Takao (al que yo ya dediqué una entrada con motivo del otoño y el esplendor de las hojas rojas) donde, curiosamente, pese a tratarse de un lugar natural, fue donde menos cerezos observamos. Sin […]

  5. Me podrías decir el nombre de esos árboles que se ponen tan rojos en otoño?
    Son maravillosos…
    Gracias !!!

  6. algogoku: A ti!!!

    alicia: Es el momiji o arce japonés, pero vamos creo que viene en el texto.

  7. desde buenos aires argentina llegue mi fuerte abrazo ante las terribles accines de la naturaleza y mi mayor esperanza de que estes bien querida Irukina que tantas hermosas historias compartis con nosotros que estamos tan lejos…Un inmenso abrazo

  8. Marina: Estoy bien porque no estaba en Japón pero my muy triste y preocupada por todo lo que ha pasado y está pasando

  9. Nos alegramos que estes bien. estabamos preocupados por ti.

    Seguro que Japon se recupera pronto de toda esta situacion tan grave que estan viviendo

  10. Moncho: Muchisimas gracias por vuestro mensaje. Estoy bien. Ahora no estoy en Japón pero sigo muy pendiente de la actualidad allí y muy preocupada por toda la gente que quiero que continúa allí, aunque, afortunadamente, la situación se normaliza. ¿Y vosotros? Espero que estéis muy muy bien. Un beso lleno de cariño

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