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Lost In Tokyo

10 2006

Kamakura tercera parte

Este post es continuación de los de Kamakura primera parte y Kamakura segunda parte.

Al salir de este último templo que estaba vacío, ya terminaba esa ruta entre montañas de las que os hablé en el post anterior. Justo en el último tramo de ese paseo, nos encontramos con un pequeño puente cubierto de musgo, digno de las mejores descripciones de Tanizaki en su maravillosa obra El elogio de la sombra. En la estética japonesa tradicional, es precisamente la acumulación de musgo y verdín lo que da belleza a las cosas: es la exquisitez del paso del tiempo.

Y la última visita del día nos condujo a un nuevo templo. En este caso, se trata del Engakuji de 1282. Es un templo donde también hay hermosas estampas naturales:


En este recinto budista tuvimos la suerte de toparnos con un monje viejito que nos recordó al famoso bonzo, Pei Mei, que entrena a Uma Thurman en Kill Bill II:

Y esta suerte se multiplicó cuando descubrimos en uno de los pabellones del templo, a un monje entrenándose en Kyu Jutsu, la disciplina japonesa de tiro con arco. Aquí podéis ver una imagen del religioso, así como un vídeo donde se ve claramente uno de los lanzamientos:

El edificio principal del Engakuji es mucho más sobrio (al gusto de la estética samurái, habitantes principales de Kamakura durante la era que lleva su nombre) que los de Kyoto donde la elegancia y el refinamiento son la característica principal:

Y, como muestra de este carácter guerrero, podéis ver un detalle de la decoración del pabellón:

En casi todos los templos japoneses encontramos cementerios y, en esta ocasión, hice algunas fotos de las tumbas, por la curiosidad de ver los carteles (no sé el nombre en japonés) del difunto y de su familia, así como las inscripciones en kanji. En esta panorámica de una parte del camposanto, se ven algunas de estas “placas” de madera:

Y aquí una fotografía de una de las tumbas:

Otra de las características de estos santuarios budistas es la presencia de una campana (cuyo tamaño varía en función del templo) o dotaku. Una de las más grandes se encuentra en Kyoto; ésta es más pequeña pero es bastante ilustrativa como ejemplo de este tipo de objetos:

En un pabellón cercano a la campana hay un precioso tambor japonés elegantemente decorado:

Y, con esto, termino nuestra agotadora (pero enormemente enriquecedora) excursión por Kamakura. Como despedida, podéis ver una foto (gentileza de Danitxu) de una mariposa, insecto que abundaba de forma espectacular en este pueblo:

Espero no haberos aburrido con esta larga y pormenorizada explicación de nuestro itinerario por la bella Kamakura.


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