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Lost In Tokyo

18  09 2006

Karaoke

El sábado por la noche, Noe y yo fuimos al karaoke. Puede que muchos de vosotros ya hayáis visto la película Lost in Translation y, por tanto, sepáis cómo son los karaokes en Japón. Él concepto de karaoke en España es algo diferente a lo que podemos encontrarnos en Japón. En España, en algunos bares tienen un aparato de karaoke donde un grupo de personas, se alternan por turnos (o en grupo) para cantar delante de un micrófono ante el resto de clientes del bar que observan como el susodicho hace el ridículo, en la mayor parte de los casos, o exhibe sus dotes artísticas, en algunos casos menos. Además, el repertorio de canciones suele ser poco variado y, la la mayoría de las veces, bastante anticuado por lo que nos encontramos cantando a Pimpinela, Julio Iglesia o El Pardo.

En Tokyo, el karaoke es una oferta de ocio que genera suculentos ingresos a sus dueños. Se trata de establecimientos dedicados específicamente a este negocio y donde numerosos grupos de adolescentes (aunque, la verdad es que no sólo hay imberbes teenagers) derrochan sus pagas. En estos locales, existen habitaciones numeradas (como las de un hotel) y en cada una de ellas está instalado el aparato de karaoke. En su interior cabe un grupo amplio de personas. Por tanto, sólo se hace el ridículo delante de los amigos. Al entrar, el encargado anota el pedido de bebidas (o helados) y asigna un número de habitación donde poder berrear (o impresionar con bellos gorgoritos) a gusto.

Noe y yo fuimos acompañadas de Micko y de un amigo suyo, Héctor, famoso por su blog. En la entrada cada uno pedimos nuestra bebida y nos dirigimos hacia nuestra habitación de karaoke. El aspecto interior es como el de un hotel con pasillos y habitaciones numeradas aunque en este caso, las puertas de cada uno de estos cuartos son semitransparentes:

Por dentro, la habitación está decorada con un papel de dibujos del fondo del mar que se absorbe la luz cuando ésta está encendida y así, cuando se apaga, brilla. En el centro hay una mesa y alrededor un sofá con capacidad para unas 8 ó 10 personas (o eso calculé yo). Existe una guía de canciones de aspecto similar al tocho del listín de teléfonos español y también una pequeña pantalla táctil con todas las canciones, donde elegimos el tema que queremos cantar (mediante un lápiz óptico). Una vez seleccionado, tras una búsqueda por autor o por canción, la televisión comienza a funcionar y ¡el espectáculo está servido!

Cada habitación tiene aire acondicionado que podemos regular a nuestro gusto y un pequeño interfono para encargar más bebidas.

Como he dicho, en un principio éramos cuatro y “compramos” media hora de uso. Aquí podéis ver alguna de las imágenes de los cuatro:

Y, en Micko, descubrimos a un gran cantante, que en una de las primeras canciones que elegimos (un clásico de los Panchos) nos sorprendió con su potente voz:

Noe y yo, pese a la vergüenza inicial, enseguida entramos en calor y cogimos con ganas los micrófonos como de ello bien da muestra esta instantánea:

Por ello, la media hora se nos hizo corta y cuando Héctor y Micko decidieron irse, nosotras no pudimos refrenar nuestra euforia cantarina y compramos una hora más. Y os tengo que advertir ¡el karaoke engancha! El repertorio de canciones es completamente diferente al de un karaoke español. Podemos encontrar los últimos éxitos internacionales del momento así como canciones algo más antiguas de todo tipo de grupos y estilos. Nosotras cantamos a Shakira, Juanes, las Spice Girls, Oasis, Suede, The Beatles, Evanescence, T.A.T.U, etc. Y… me confieso (también en nombre de Noe) esa hora también fue escasa y nos quedamos ¡otra más! Lo divertido es poder cantar, a voz en grito y sin ojos extraños observándote, los últimos éxitos de los 40 entre carajadas, con el micro en mano, moviendo las caderas y sintiéndote, en ocasiones, como una estrella. Qué emocionada estaba aquí, je, je:

Entre una de esas canciones tipo “40 principales” nos decidimos por el famoso tema de Ozone “Dragonstea din Tei” que tanto sonó el verano pasado en España y que, este año, ha llegado a Japón. Podéis ver en esta foto la pantalla de televisión con la letra de esta melodía:

Eso sí, me parece que El Opá no estaba. Todavía los nipones no han descubierto a este “prodigio musical”.

Bueno, ¡os espero en el karaoke!

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2 Responses to “Karaoke”

  1. Hola el 23 me voy a japon y me gustaria ir a un karaoke, son todos con habitaciones individuales? como estan de precio y por donde deberia ir pa meterme en uno y sobre q horas?

    Mi email es evaotaku3000@hotmail.com

    te agradeceria un monton q me contestases!

  2. Xenita: Prácticamente todos son de habitaciones individuales. El precio depende mucho y se puede negociar pero se paga por horas y a veces incluye la bebida. Hay muchos por todos los sitios y son fácilmente localizables. En cualquiera de las zonas turísticas por las que te vas a mover, los verás.

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