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Lost In Tokyo

13  09 2007

Kusatsu y algo personal 2. Actualización ataque de histeria

Lo primero, miles de gracias a tod@s y al final de este post, retomaré un poco el asunto.

Está pendiente desde más de un mes el último capítulo sobre mi viaje a Toba, pero tengo algunos problemas técnicos con algunas fotos que espero poder solucionar pronto. Os prometo que será una entrada muy interesante (o eso espero), llena de fotos y con algunas anécdotas, historias y asuntos realmente curiosos y diferentes. Recemos a los kami (dioses sintoístas) de la tecnología para desear que pueda obsequiaros con esas fotos.

Así que hoy voy contar una excursión que hicimos estas vacaciones de agosto antes de que ocurriera todo esto . La verdad es que durante mi semana de vacaciones ha hecho un calor horroroso con una humedad extrema por lo que decidimos hacer una escapada a una zona de montaña situada en la prefectura de Gunma, llamada Kusatsu, donde el calor ofrecía una tregua.

Me había recomendado esta zona una estudiante que había pasado allí unos días. Kusatsu es uno de los lugares más famosos de Japón por sus aguas termales. Se dice que allí no sólo son de una enorme calidad sino que son muy abundantes y saludables.

Además de los onsen (aguas termales) Kusatu, al ser una zona natural, cuenta con numerosos parajes naturales, como el monte Shirano. Ésta montaña de 2160 metros es en realidad un volcán en cuyo cráter hay un lago de agua color esmeralda.

A este volcán se puede acceder hasta justo la base en autobús o en teleférico, pero también se puede optar por subir caminando, por una ruta de unas tres horas y media. Nosotros nos decidimos por la ruta a pie puesto que lo que queríamos era rodearnos de la naturaleza y caminar un poquillo. Apenas nos cruzamos con dos personas en todo el camino, por lo que pudimos disfrutar de magníficos paisajes como el de esta cascada medio escondida entre los árboles:

Toda la última parte del camino estaba rodeado de un tipo de plantas que no supimos identificar y que os muestro en esta foto (Con “bicha” incluida):

Después de unas dos horas y media de camino, la vegetación se acaba y comienza el ascenso de lo que es el volcán propiamente dicho. En esta parte el paisaje es totalmente diferente, muy seco, lleno de cráteres y hendiduras y de aspecto lunar. Y todo ello acompañado de un maloliente olor, digamos a algo así como a (no vayamos a ser finos) pedo, pues alrededor está lleno de aguas ricas en azufre de la que se nutren todos los onsen de la región.

Cuando llegamos justo a la base del volcán, nos encontramos con un enjambre de japoneses que habían llegado allí en autobús, coche o teleférico y solo recorrían a pie el último tramo del camino, de unos 50 metros.

La verdad es que aunque el volcán no tiene mucho más que visitar que el cráter, merece la pena pues está lleno de agua de un espectacular color. Os dejo dos instantáneas para que vosotros mismos juzguéis:

Y desde arriba la vista de la estación de autobuses, el camino de ascenso (lleno de japoneses como hormiguitas) y la naturaleza circundante:

Para volver al pueblo cogimos un autobús y nos dirigimos hacia el pueblo donde hay numerosos onsen, algunos de ellos gratuitos. Sin embargo lo que a mí me apetecía probar era un rotenburo (onsen al aire libre) del que me había hablado mi estudiante, muy famoso por ser uno de los más grandes de Japón ya que puede albergar a más de cien personas. Este recinto de aguas termales está situado en un parque hasta el que llegan numerosos riachuelos y manantiales llenos de agua caliente, de los que sale vapor y donde la gente se moja los pies (y algunos niños se remojan el cuerpo entero):

Y, por razones obvias de desnudez y demás, no os puedo mostrar imágenes del interior del onsen pero sí de la parte exterior:

Como se observa en la foto, está rodeado de naturaleza por lo que es muy agradable darse un baño caliente contemplando las montañas y los árboles.

Y para terminar, unas bonitas flores alpinas de Kusatsu:

A Kusatsu se puede acceder en tren expreso (pero caro, como todos los trenes aquí) desde la estación de Ueno (Tokyo) y desde allí se coge un autobús que en 10 minutos nos lleva al centro del pueblo. No es el lugar más interesante de Japón pero es bonito y agradable para una excursión de un día. Si a alguien le interesa visitarlo podéis obtener información (en inglés) en esta página.

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Bueno, pues quería de nuevo daros las gracias a todos los que me habéis escrito y animado tanto con vuestras palabras. La verdad es que no esperaba una respuesta tan cálida ni masiva y, de hecho, habéis casi conseguido récord de comentarios (sólo superados por los del artículo No es un post fetichista, por razones obvias de búsquedas de cierta palabra en google). La verdad es que me gustaría deciros a tod@s que estoy mucho mejor pero no quiero mentir; esto es duro y lento y supongo que necesito tiempo, paciencia y esperanza. Todos me habéis dado muy buenos consejos y os prometo que intento seguirlos aunque a veces me agobio, me enfado y pierdo la paciencia pensando que todo es una mierda. En definitiva, que me he sentido muy arropada y todo ello ha suplido un poco la falta de cariño y contacto físico que tengo aquí.

El domingo me voy de viaje a Hokkaido hasta el martes. El viaje me apetecía pero la verdad es que ahora me da un poco de miedo y tristeza. Temo sentirme demasiado sola, puesto que no voy acompañada, y que, por tanto, mi cabecita piense más de lo necesario. Pero intentaré acordarme de todos vosotros y de que debo hacer buenas fotos y tomar nota de cada detalle para poder enseñároslo en futuros posts.

Miles de gracias a tod@s

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Actualizo para deciros a todos que después de un año aquí, pensando que me libraba de las cucarachas, me ha salido de repente hoy una y enorme corriendo por la casa. Pensaréis que es absurdo asustarse pero es que las tengo FOBIA, auténtica FOBIA. No las soporto y desde el primer día, como sé que en Japón hay muchas, puse cebos y los he cambiado varias veces. Pero hoy, de repente, ha aparecido una negra, gorda y grande. Me ha entrado un ataque de histeria increíble y aún estoy temblando. Es lo que tienen las fobias. Es que, de verdad, es lo que me faltaba. Creo que me la he cargado porque he echado muchísimo insecticida pero ahora no estoy tranquila y no sé si podré dormir. Porque además recordad duermo en un futón en el suelo. De verdad, que mal rato.


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