Todos sabemos los momentos tan difíciles por los que está pasando Japón: la tragedia en el norte con miles de muertos debido al tsunami y la crisis nuclear en Fukushima. Además de todos los problemas humanos y económicos que esto ha provocado en el país nipón (un verdadero drama sobre todo en el norte), la crisis nuclear está comenzando a afectar al turismo. Muchas personas que tenían planeados viajes a Japón, asustadas por el sensacionalismo del que han hecho gala los medos de comunicación las semanas posteriores al seísmo, los han cancelado y el flujo de entrada de turistas al país se ha reducido drásticamente, especialmente por el miedo a la radiactividad. Sin embargo, el problema nuclear se centra en un área muy concreta del Norte de Honshu (isla principal de Japón, donde se encuentran, por ejemplo, Tokio o Kioto) pero podemos visitar sin problemas el resto de Japón (en Honshu, desde Tokio hacia el Sur; la isla de Hokkaido al norte y las más pequeñas al sur de Shikoku y Kyushu). Además, la nación nipona necesita ahora más que nunca la visita de turistas que animen la economía del país y contribuyan a normalizar la situación.
Es por todo ello, que he hecho una selección de fotos de mis años en el país, de diferentes lugares que muestran las maravillas que podemos encontrarnos en el archipiélago nipón. Lugares llenos de encanto que siguen ahí, esperando que los visitéis. La elección ha sido realmente difícil porque Japón está lleno de sitios increíbles, casi vayas donde vayas: paisajes impresionantes, jardines enigmáticos, flores de belleza impactante, templos exquisitamente bellos, castillos imponentes, volcanes humeantes o bosques en los que perderse. Encontraréis 60 fotos que dan sólo una pequeña muestra de todo lo que este país tiene para ofrecer. Ahora más que nunca ¡viaja a Japón!
Por otro lado, quiero recordaros, que en las prefecturas de Sendai e Iwate (principalmente) el tsunami ha acabado con la vida de miles de personas y otras tantas viven como refugiados sin casa, con grandes colas para conseguir alimentos, agua o gasolina y pasando frío. Por ello, se necesita vuestra ayuda así que os proporciono algunas Web desde las que podréis dar vuestras aportaciones económicas que tanta falta hacen.
Aunque pueda parecer mentira (o, al menos, a mí me lo parecía) uno de los lugares más visitados de Tokio, especialmente por los propios japoneses, es Tokyo Disneyland y Tokyo DisneySea. Se trata de dos grandes parques de atracciones de la factoría Disney en Tokio y, si no me equivoco, es la única ciudad del mundo donde hay dos centros de Disney. La verdad es que nunca me había llamado la atención visitar Disneyland ya que, como podréis ver por mis posts en este blog, me interesa más la cultura tradicional, los paisajes, los templos, etc. Sin embargo, dado que visitar estos lugares parece algo típico de Tokio (y no hay japonés que no haya estado al menos en una ocasión) pensé que no podía irme de Japón sin ir, como mínimo, una vez.
Disneyland es el clásico parque de este estilo mientras que DisneySea está más centrado en el mar, el océano y las películas y dibujos con esta temática. Los japoneses dicen que Disneyland es para niños, familias, grupos de amigos mientras que DisneySea es para parejas. Yo no hice mucho caso de esta distribución y elegí el segundo más por la temática ya que como puede verse en el logo de esta web y en mi propio nick (tomado de la palabra japonesa イルカ “iruka” que significa ‘delfín’) el mundo acuático y submarino me gusta bastante mientras que la estética tradicional Disney me estraga un poco, para ser sinceros. Así que convencí a mi amiga Karla (lo que fue fácil porque es mucho más Disney que yo) y nos lanzamos a disfrutar de una jornada de alegría, magia y diversión. Pero ¿sería realmente así? Si seguís leyendo, lo descubriréis.
En mi último viajecillo fui a la zona de Kioto pero para visitar áreas cercanas y no la propia ciudad antigua adonde ya había ido en dos ocasiones anteriores. Por eso, visité Uji (aunque ya había estado, pero para comprar té, por ser una de las denominaciones de origen mejores en Japón), Fushimi Inari (templo del que os hablé en el anterior post) y Nara (mi tercera visita pero esta vez estuve en algún templo que aún no conocía). Pero el segundo día, dediqué mi visita a un pueblo llamado Ohara cuya belleza natural y sus templos casi pueden hacer sombra a su vecina. El plan era, saliendo de Kioto, visitar Ohara y otra zona natural llamada Kurame pero ya no me dio tiempo a éste último ya que Ohara tiene mucho que ofrecer y el tiempo pasa rápido.
Para llegar a Ohara tenemos que coger el autobús 17 desde la estación de Kioto pero ¡cuidado! no se trata de uno de los autobuses urbanos sino de los que salen fuera de la ciudad. Por eso, no vale el bono de un día que suelen comprar los turistas para usar este medio de transporte. Además yo al principio me despisté un poco porque hay dos 17, uno urbano y éste. El 17 que tenemos que coger pone bien claro (en japonés y en romaji) OHARA. Tarda más o menos una hora en llegar, no porque esté tan lejos sino porque hay bastante paradas y da algo de vuelta.
Ohara, por tanto, está en el Norte de Kioto y es una zona natural, un bello valle donde se construyeron numerosos templos, alguno de los cuales han alcanzado muchísima fama. Es un área muy concurrida en primavera y otoño porque podemos disfrutar de los cerezos y momiji (arce japonés) respectivamente. De hecho, hay muchísimo momiji que yo, en esta ocasión, sólo pude ver en verde por lo que en otoño tiene que ser impresionante.
Al bajar del autobús nos encontramos la carretera principal y de uno de los lados sale el camino que lleva al templo más famoso de Ohara, el Sanzen-in (三千院). Es un trayecto ascendente junto a un río con numerosos árboles de momiji (en otoño el rojo debe ser espectacular) formando una especie de techo vegetal. Al otro lado, anima el camino toda una serie de tiendas y pequeños restaurantes construidos a la manera tradicional. Es una escena realmente japonesa: casitas de madera (algunas con lámparas tradicionales), árboles de momiji, el sonido del río, el camino empedrado…
Hola a tod@s:
Este templo, no siendo uno de los más famosos de Kioto (no es desde luego como Kyomizudera o el Kinkajuji) es, en mi opinión, uno de los más visitados de la zona aunque no se encuentra en el mismo centro de Kioto. Para acceder a este templo, debemos coger la línea Nara desde la estación de Kioto y bajarnos en la estación de Inari. Se tarda sólo cinco minutos, más otros cinco minutos a pie.
El atractivo principal de este templo sintoísta es la gran cantidad de torii (ya sabéis, las puertas sagradas de acceso a los templos shinto) que tiene que van haciendo diferentes caminos, en una sucesión casi eterna de ellos. Es uno de los templos más sorprendentes que pueden verse en Japón por esta disposición de toriis a modo de laberinto rojo que parece no tener fin. Además en su interior hay preciosas lámparas japonesas que les dan a estos pasadizos un ambiente aún más nipón.
El camino de toriis recorre un total de 4 kilómetros hasta llegar al templo principal en lo alto de una colina. La pena es que no pude llegar porque ese día tenía programadas más visitas y me quedaba sin tiempo, y el clima tampoco acompañaba pues estaba lloviendo bastante.
Además de disfrutar de este camino de toriis, a los lados hay bosquecillos de bambú en los que también es posible perderse.
Es una visita que, aunque no completé, me gustó mucho porque tenía ganas de visitar este lugar desde hacía tiempo, y la intensidad e sus colores y originalidad de sus disposición, no me defraudó.
Como hay muchas fotos, en esta ocasión os inserto la galería completa y podéis ver las fotos en grande, pinchando en cada una de ellas.
En el nuevo capítulo de Nipoenigmas (el número 10, por cierto) volvemos a trasladarnos al Japón antiguo (como ya hicimos cuando hablamos de los “dogu”) pero en esta ocasión nos vamos a la época Kofun, conocida también como la “época de las grandes tumbas” que se extiende desde finales del siglo III a los siglos VI-VII (depende de las zonas). Se trata de un período de la historia japonesa donde se construyeron grandes túmulos funerarios de diferentes formas, algunos de ellos eran enormes y se les han llegado a comparar con las pirámides de Egipto, aunque hablamos de fechas muy diferentes. Asociados a estas tumbas hay una gran cantidad de interesantes ritos funerarios; os descubrimos en este capítulo de podcast muchos de ellos, así como sus creencias, los secretos que guardan estas tumbas y algunos otros temas..
A lo largo de todo Japón hay varios lugares donde se pueden visitar estas tumbas kofun, aunque los más grandes y famosos se encuentran en la zona de Kansai. Nosotros nos trasladamos a la zona de Chiba (y más concretamente a la península de Boso) y estuvimos en un parque llamado Ryukaku-ji Kofun gun (竜角寺古墳群), cuya extensión es de 32 hectáreas y cuenta con 120 de estos túmulos. Tenéis información de este parque en la wikipedia (en japonés). Y en esta otra página (ésta vez sí en inglés) podéis ver como llegar a Boso-no-Mura que es el parque mas grande dentro de donde se sitúa el de los Kofun. Como os decimos en el podcast, se trata de una visita muy interesante porque Boso-no-Mura cuenta con una recreación de la villa Edo entre otros atractivos.
Además de poder pasear entre alguno de estos kofun, visitamos el Museo Bozo Fudoki No Oka, que de hecho es el nombre, no sólo del Museo sino también del parque nacional donde se encuentran y que, literalmente, significa ‘Montículos de interés histórico’.
El capítulo de hoy, además del podcast en si, se complementa, como otras veces, con material audiovisual. Así que aquí os dejamos con todo, ¡Esperamos que lo disfrutéis!
1) El podcast. La música de fondo es “vogels-mei2008-5uursochtends.mp3″ con licencia propiedad de Dick Vestdijk.
2) Un vídeo grabado dentro del Museo que muestra en una maqueta móvil, el interior de estas tumbas
3) La galería de fotos comentadas.
Mapa de Japón con los lugares donde hay más túmulos kofun
La tumba más grande de todas, la del emperador Nintoku (ocupa 32 Ha.)
Maqueta del museo que muestra los diferentes túmulos del parque
Máqueta móvil (ver vídeo) del una tumba
Comparativa de la longitud de varios túmulos de “ojo de cerradura” del parque
Los haniwa que rodean las tumbas I
Los haniwa que rodean las tumbas II (y nuestro amigo David)
Tumba en forma de ojo de cerradura
Tumba circular
Ladera de uno de los túmulos
Ladera de otro túmulo
Vista del final del montículo de una de las tumbas
Otra ladera de uno de los montículo
La tumba Iwaya, la más grande del parque, rodeada de “haniwa”
Detalle de los “haniwa” de la tumba Iwaya I
Detalle de los “haniwa” de la tumba Iwaya II
Detalle de los “haniwa” de la tumba Iwaya III
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El segundo día después de disfrutar de la paz del minshuku, bajé al salón a desayunar para luego prepararme para una larga caminata. Como en este tipo de establecimientos propiamente nipones, el desayuno era al estilo japonés. Muchos occidentales no están acostumbrados a tomarlo pero es mucho más saludable y, cuando le coges el gusto, se puede disfrutar mucho (además de que da mucha más energía):
Mi plan de este segundo día era recorrer andando la ruta que une los pueblos de Magome y Tsumago, ruta natural que antaño utilizaban samuráis y mercaderes. El punto de partida era la propia villa de Magome, desde la calle principal donde se encuentra el minshuku y que aún me parecía más bonita con el sol de la mañana:
Hace un par de meses (a finales de agosto) hice una escapada de dos días y una noche a dos pueblos tradicionales japoneses que conservan todo el encanto de las villas antiguas niponas. Se trata de Magome y Tsumago. La forma más fácil de acceder a ellas es en autobús pues sólo en Tsumago hay estación y además algo alejada (conectada por un servicio de autobuses). JR ofrece trayectos en bus hasta Nagoya y la parada es Chuodo-Magome, es decir junto a la autovía. Es un viaje diurno de unas 4 horas que cuesta unos 7000 yenes (aquí podéis ver el horario y precios exactos).
Nada más bajar del autobús, al dejarnos en un lado de la autovía hay que caminar unos quince minutos hasta llegar al pueblo. La ruta hacia el pueblo está indicada aunque, en algunas ocasiones, sólo en japonés. Pasada la autopista y unas calles, para llegar a la villa de Magome hay que cruzar un pequeño valle donde encontramos los primeros paisajes que impresionan por sus verdes en contraste con el azul del cielo.
En el nuevo capítulo de Nipoenigmas tratamos un tema bastante polémico, el suicidio. Y para ello, os vamos a presentar un lugar lleno de misterio, Aokigahara o el mar de árboles, donde se conjuga el misterio, la leyenda y la tragedia. Este bosque de características muy especiales (como descubriréis en el podcast) se ha convertido en el lugar preferido de muchas personas para quitarse la vida. Las razones y los enigmas asociados a este lugar os las contamos en el podcast.
Durante la grabación os mencionamos dos películas relativas al tema:
- Suicide Club (pero llamada Suicide Circle en Japón).
Bueno, pues aquí debajo tenéis el reproductor para escuchar el podcast. Espero que lo disfrutéis.
Para complementar lo que contamos en el podcast os dejamos un video de un programa de fantasmas (no es de la NHK como decimos en la grabación) donde un grupo de personas pasean por este bosque y en el vídeo se cuela la silueta de un niño que, mientras están allí, ellos no ven. El fantasma se ve claramente hacia el final del video, lo repiten varias veces e incluso paralizan un primer plano:
También os recomendamos un estupendo documental sueco (en inglés) sobre este bosque con copyright del usuario de Youtube Fnoalle. De recomendable visionado (dos partes)
Queremos añadir que la música que se oye de fondo durante el podcast es música de Shakuhachi por Michael McInenrey y Zlatko Baracskai, bajo Licencia de Creative Commons, Public Domain disponible en Internet Archive.
Y para terminar: si os gustan los podcast de Nipoenigmas podéis votarnos en los premios de Bitácoras en la categoría de “mejor podcast”, para ello, debéis poner el siguiente enlace de iTunes –> http://itunes.apple.com/es/podcast/nipoenigmas/id354107785
Aunque no es una sección con mucha frecuencia de publicación, hemos llegado a la parte número tres de estas rutas por Tokio. Recordad que ya publiqué dos en este blog: Ruta 1, Palacio Imperial y Tokyo Tower y Ruta 2, Parque de Yoyogi, Harajuku y Shibuya. Se trata siempre de recorridos factibles, en los que explico el tiempo que os llevará hacerlas y bastante recomendables.
Asakusa es sin lugar a dudas el punto más turístico de la ciudad ya que aquí se sitúa el templo Sensoji con su famosa puerta gigante Kaminari-mon. Sin embargo, si tenéis poco tiempo en Tokio y vais a visitar Kioto y Nikko o Kamakura (o ambos) creo que no merece tanto la pena porque es un templo más y no el más bello en mi opinión. Pero si lo incluís en vuestra ruta, combinarla con Odaiba es una buena forma de ahorrar tiempo y de hacer el recorrido mucho más interesante ya que el traslado de un punto a otro es en barco haciendo una interesante parada en uno de los parques más bonitos de Tokio.
Si hacéis la excursión completa necesitáis un día completo ya que incluye, como os decía más arriba, el traslado en barco y hay que estar atentos a los horarios. Hay un tipo de barco (muy moderno pues es todo cerrado y parece muy futurista) llamado Himiko que hace el recorrido directamente, es más caro y no permite la visita al parque. La otra opción, que es la que voy a desarrollar aquí, es coger un barco hasta el parque Hama Rikyu y tras visitarlo, otro hasta Odaiba. Podéis ver en esta página los diferentes horarios (y precios) de los barcos.
Por lo tanto, esta ruta comienza en la estación de Asakusa. La mala noticia es que no es de JR (por lo que no os vale a los turistas que lleváis JR Pass) sino de metro. Una vez allí debéis tomar la salida que pone “Kaminarimon” y con esto apareceréis justo al lado. Lo primero es atravesar la gran puerta de Kaminari (Dios de las tormentas), una de las más fotografiadas de la ciudad y tras ello aparece el pasadizo Nakamise, lleno de puestos tanto de souvenir como para comer.
En pleno mes de agosto, calor, vacaciones y sol, retomo el blog pausado por mi propia escapada al Sudeste Asiático (Vietnam y Camboya) de la que no sé si hablaré en este blog por no tener relación con Japón. Y en esta entrada retomo un pequeño viaje que hice a finales de mayo a Takayama y Shirakawa. Como habría bastante de lo que hablar pues son dos lugares muy interesantes, en este post me voy a centrar en el increíble pueblo de Shirakawa-go que ya puedo decir que se ha convertido en mi lugar favorito de Japón. Es una zona absolutamente preciosa y que, con mucho merecimiento, es Patrimonio de la Humanidad.
Esta aldea es famosa por sus casas tradicionales de estilo gassho-zukuri que hace referencia a la forma inclinada de sus tejados ya que cuando nieva es la única manera de lograr que caiga y no se hunda la casa con su peso. Es un pueblo bastante pequeño que puede visitarse en unas horas pero yo recomiendo pasar una noche en una de sus casas tradicionales para disfrutar de todo su encanto y vivir la experiencia de un modo más auténtico. Además cuenta con una muy buena gastronomía.
A Shirakawa-go se puede llegar sólo en autobús tanto desde Kanazawa como desde Takayama. Podéis consultar los horarios de autobuses en esta página web.
Cuando se llega, lo primero que nos impresiona el paisaje, ya que el pueblo se encuentra en un impresionante valle y está rodeado de montañas que, en la época del año en que fui yo, presentan un intenso color verde. Además del aislamiento de las montañas, el acceso principal al pueblo desde donde nos deja el autobús, está delimitado por un río, por lo que para entrar en el pueblo hay que atravesar un romántico puente colgante.
Pero antes de entrar en el pueblo, se puede visitar un parque donde están “expuestas” algunas casas más importantes a modo de museo al aire libre. Aquí podemos ver casas de este estilo pero de diferentes familias importantes así como otras construcciones de este mismo estilo. Lo bueno de visitar el museo es que explican el uso de cada casa, a quién perteneció y se pueden visitar por dentro. En estas obviamente no vive ya nadie y son similares a las que aún se Leer más…