El domingo amaneció radiante en Tokyo, un excelente y animado día de primavera. Y yo fui con dos amigos (Jose y Takako) a un parque que no está muy lejos de mi casa pero que aún no había visitado. Se trata del parque Showa Kinen. Es una amplia zona verde famosa especialmente por las flores, ya que en primavera hay extensas praderas salpicadas de flores de todos los colores.
Este parque se encuentra a unos 10 minutos andando de la estación de Tachikawa y la entrada cuesta 400 yenes. En la entrada ya se puede ver una muestra de las distintas flores que se ven en el parque a lo largo del año:
Y desde el principio se observa la amplitud de este parque:
En Japón hay numerosas festividades tradicionales muy interesantes para los extranjeros que no conocemos esta cultura. Una de ellas se celebra el 3 de marzo (hace poco, por tanto). Se trata de un día en honor de las niñas en las que se pide para que crezcan sanas y tengan una vida plena y feliz.
En conmemoración de esta fiesta, las familias que tienen niñas ponen un adorno en la casa desde varios días antes. Este adorno es una especie de tablero con varios pisos (oscila desde uno solo hasta siete) que representan varios personajes de la corte Heian. La parte más importante es el escalón o piso superior donde se coloca al emperador y la emperatriz (o príncipe y princesa según otras traducciones). Muchas veces, sólo se pone esa parte. De hecho, se puede comprar sólo esta pareja hasta por 100 yenes sólo como hice yo el año pasado. Algunas figuras completas, por el contrario, son realmente caras.
En el cuarto piso se sitúan tres damas de honor de la princesa. En el tercer piso hay dos figuras políticas de la época: el ministro de la derecha y el ministro de la izquierda. En el segundo hay cinco músicos. Y en el primero se colocan diferentes muebles y ajuar de la princesa.
La tradición dice que este adorno debe ser retirado (y ocultado) de la casa el 3 de marzo, no puede continuar más días, pues si lo mantenemos más días, la hija (o hijas) tardarán mucho más tiempo en casarse.
Normalmente este adorno pasa de generación en generación por vía materna. A veces, la abuela materna compra uno nuevo y lo regala a su nieta recién nacida.
En muchos centros comerciales, los días anteriores podemos ver los escaparates con esta decoración:
Incluso en la oficina de Correos (primera foto) a donde fui a votar, o en las estaciones colocan estos adornos:
Pese a que llevo por aquí ya un año y siete meses, aún no había visitado la zona de Shinagawa así que ayer me pasé por allí. Y me sorprendió gratamente porque últimamente Japón ya no me produce las sensaciones del principio, supongo que estoy ya bastante acostumbrada.
En el área de Shinagawa se sitúa la antigua carretera de Tokaido (ahora sólo una calle) que unía Edo (nombre antiguo de Tokyo) con Kyoto. Se puede pasear por aquí entre las estaciones de Aomono Yokocho y Kitashinagawa de la línea Keihin-Kyuko. Se conserva toda la zona llamada Shinagawa-syuku que aunque no deja de ser una calle normal, mantiene el ancho de la época Edo, está salpicada de templos y tiene muchas tiendas de sabor antiguo. Además todo el recorrido está jalonado de lámparas de metal pero que imitan las clásicas de los templos (foto en el lateral). Además a cada lado hay callecitas muy estrechas que nos sugieren el Japón más clásico y antiguo.
Yo he empezado a caminar desde Aomono Yokocho pero si empezáis en Kita Shinagawa hay un cartel informativo con todos los puntos de interés (templos, tiendas antiguas, estatuas) que se pueden visitar y al verlo me di cuenta de que me había perdido algunas cosas.
Al poco de empezar a caminar me encontré con el templo Yogan-ji:
Y hacia la mitad de la ruta de Tokaido hay un templo increíblemente bonito llamado Ebara (Ebarajinja) precedido además de un encantador puente rojo (ya que esta zona está muy cerca del mar y desembocan varios ríos):
Anoche fui a comer con algunos estudiantes y otros profesores a un restaurante de sukiyaki (すき焼き) y me encantó. El sukiyaki es una comida típica japonesa de carne y verdura. En el centro de la mesa se pone una cazuela con la salsa de sukiyaki (una salsa dulce muy liquida de consistencia cercana al agua) y se calienta (en la mesa están instalados pequeños hornillos). En esa salsa se preparan los diferentes alimentos que los sirven, lógicamente, crudos. Nosotros teníamos tabehodai, una especia de barra libre de comida. Por eso, podíamos pedir toda la carne que quisiéramos así como servirnos verdura cuantas veces deseáramos de una barra que allí tenían. Comimos carne de cerdo y vaca así como tsukune (una especie de albóndigas de pollo):
Los huevos que veis es porque cada uno se echa en un bol un huevo crudo para pasar por allí los alimentos ya cocinados en la salsa de sukiyaki. A mi el huevo crudo me daba un poco de reparo y no lo comí (aunque lo probé) pero otros japoneses tampoco lo comieron.
El pasado 12 de octubre, con motivo de la fiesta de la Hispanidad, los españoles residentes en Japón fuimos invitados a la embajada de España (situada en la zona de Roppongi) para celebrarlo. El año anterior no había podido ir porque tenía que trabajar pero, esta vez, tenía la mañana libre y pude pasarme un rato.
A la fiesta la verdad es que la gente iba más que “peripuesta” y resultaba extraño ver tantas caras japonesas entre españoles, conversaciones en castellano, patas de jamón y platos de paella. Se supone que es un punto de encuentro para los que estamos fuera de nuestro país aunque en realidad se convierte en una competición de algunas personas por mostrar el mejor traje y conocer a más y más personas (ya sabéis, hacer contactos y esas cosas). Además en la mesa del jamón y la paella había bastante cola. Si es que la comida española, sigue siendo de las mejores: jamón, quesos, paella, carne, fideuá…
Creo que casi todo el que tiene un blog sobre Japón ha hablado de Tsukiji, el mercado de pescado de Tokyo, por lo tanto, no creo que esta entrada sea muy original. Sin embargo, no puedo dejar de hablar de él porque cuando lo visité (en agosto del año pasado cuando Dani vino a verme) quedé fascinada. A Dani y a mí siempre nos habían gustado mucho las lonjas y, sobre todo él quería visitar la de Tokyo por ser la más famosa. No habíamos ido antes ni en nuestro primer viaje a Japón ni en su anterior visita por el tremendo madrugón que hay que darse para poder ver alguna subasta de atún. Nosotros llegamos a las 6:07 de la mañana, bastante tarde para lo que recomiendan las guías (que aconsejan llegar allí a eso de las 5 de la mañana) pero es que antes no teníamos tren desde mi casa. De hecho, cuando llegamos, ya prácticamente estaba acabada. A pesar de todo, pudimos ver una.
La verdad es que este mercado se ha convertido en algo totalmente turístico y a esas intempestivas horas, había bastantes extranjeros caminando entre los pescados y sacando fotos. Lo cierto es que el suelo de la zona del atún estaba cubierto por grandes atunes rojos y se podía andar entre ellos:
Poco antes de Navidad, al salir de la estación de Mukogauka-Yuen (la siguiente estación a la que vivo) me sorprendió la siguente imagen:
¿Se puede ver esto en otros lugares del mundo? Aquí hay una verdadera fiebre por los animales de compañía en los que invierten dinero de una forma casi enfermiza: ropa, delicatessen, disfraces, sesiones de peluqaiería, masajes… Y ahora parece que ¡hasta bicis para perros!. No quiero decir que los japoneses son raros pero… esto, muy normal no es ¿no? Eso sí, le va a salir una mascota totalmente en forma:
Y aquí un breve vídeo de las habilidades ciclísticas del chucho:
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Perdonad por haber tardado un poquito en actualizar (rompiendo así mi propósito de año nuevo de actualizar mucho más a menudo) pero he estado fuera de Tokyo realizando un pequeño viaje del que ya os escribiré algunos posts.Saludos y gracias a tod@s por comentar.
Si la semana pasada dediqué un post a mi primera nevada en Tokyo, tengo que volver a tocar el tema porque ayer domingo tres de febrero volvió a nevar, y esta vez de forma muchíiiisimo más copiosa. La verdad es que ha sido una nevada de campeonato. Así que salí de casa dispuesta a tomar más fotos y esta vez han sido mucho más invernales que las anteriores, ya que en algunas zonas se acumularon más de 7 centímetros de nieve.
Cerca de mi casa la nieve hacía peligrosas las calles y los esforzados dependientes la quitaban con palas y, por ello, se acumulaba en los laterales. Hoy os pongo algunas fotos cercanas a mi casa y así de paso conocéis un poco como es la zona donde vivo:
La semana pasada hacía muchísimo frío en Tokyo, un frío de esos que cortan la cara. En todas las previsiones meteorológicas anunciaban nieve desde el domingo pero, pasaban los días, y parecía que la nieve no acababa de llegar. Y, cuando parecía que ya habían disminuido las posibilidades de precipitaciones níveas, de repente, me despierto el miércoles por la mañana, descorro las cortinas y… esto es lo que veo a través de las ventanas de mi terraza:
¡Estaba cayendo una copiosa nevada!, aunque no había cuajado demasiado. Pese a que me moría de sueño y me daba bastante pereza abandonar el calorcito de mi futón (los que me conocéis personalmente ya sabéis lo dormilona que soy y como la cama suele atraparme entre sus sábanas), mis ansias de ver Tokyo bajo la nieve superaron esta pereza. No entraba a trabajar hasta las 15:00 y más o menos eran las 10. Como me apetecía ver nieve en alguna zona tradicional o antigua de Tokyo, decidí ir al templo Meiji Jingu, un templo sintoísta (muy famoso) situado en pleno corazón de Harajuku (zona conocida por el famoso cosplay, ya sabéis, las chicas y chicos vestidos como sus personajes de manga o antiguas muñecas peponas como ya pudisteis leer en algunos posts).
Sin embargo, ya desde el tren tomé algunas fotografías pues era mi primera nevada en Tokyo y la verdad es que el paisaje era bastante diferente a pesar de que la nieve no cubría todo:
A la entrada del parque Yoyogi (en Yoyogi-Koen es donde está este templo) aún no había cuajado tanto la nieve pero en ese momento nevaba intensamente y ya comenzaba a acumularse más:
De vez en cuando abandono mi vida “monjil” y salgo un poco por Tokyo, alguna de esas veces acompañada de alguno de mis estudiantes. Así, he ido a un restaurante español, a uno de nabe (olla japonesa donde comíamos lo mismo de lo que se alimentan los luchadores de sumo), un italiano, uno de sabu-sabu (carne y verduras que cada comensal hace al gusto sobre una olla con agua hirviendo) o un brasileño. La oferta gastronómica en Tokyo es inmensa. Uno de los que más me gustó fue el brasileño donde los camareros pasaban por las mesas con grandes pinchos de carne de diferentes tipos y además los camareros eran bastante guapetes:
Muchas veces, tras la opípara comida disfrutamos del ocio que ofrece la ciudad, por ejemplo en el karaoke, el billar y, la última vez, en una sala de bolos. Aquí me veis con mi amiga y estudiante Meo en una bolera de Shinjuku. Las bolas me parecieron muy graciosas porque parecían de baloncesto.
Lo que llevamos en las manos son toallitas húmedas que nos dieron después de jugar para poder limpiarnos tras haber tocado las bolas. Comodidad japonesa: Además, a cada uno nos dieron impresos nuestros resultados:
Es algo interesante y permite poder comporar los resultados con los de futuras partidas. Si es que estos japos son muy listos y lo tienen todo previsto. La verdad es que Tokyo ofrece todo un mundo de diversión y, de vez en cuando, intento disfrutarlo. Saludos para tod@s