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Lost In Tokyo

23  07 2006

Perdida en un laberinto, la manzana perfecta y la comida china a la japonesa

Ayer conocí el Tokyo más laberíntico. Yo trabajo muy cerca de Shinjuku, una de las zonas más céntricas de Japón y, desde luego, más complicadas y laberínticas. En el centro de la zona de Shinjuku está la gran estación que abarca varias líneas de tren de JR (es decir, Japan Railways) la línea Toiei y la línea Odakyu (la que yo utilizo). Además a los lados de la estación hay numerosos centros comerciales, grandes almacenes, calles que salen en diagonal, horizontal y vertical desde allí y numerosos rascacielos.
Yo siempre salgo por la salida sur (pues es la que me conozco y la que queda más cercana a la academia donde trabajo), atravieso una terraza donde hay cafeterías, más tiendas y algunos rascacielos y que salva las vías de tren y está a más altura que la estación y el resto de calles de Shinjuku.
Ayer, como salía de trabajar a las 18:00, decidí quedarme por la zona y tratar de conocer la “cara oculta de Shinjuku” (al menos para mí, je, je) es decir, girar alrededor de la estación de Shinjuku, para rodearla y volver de nuevo a la entrada sur que es la que me conocía, Pero fue una tarea completamente imposible. El laberinto es tal que al girar por una calle paralela a uno de los laterales de la estación, se pierde la referencia de los rascacielos conocidos (que, misteriosamente, ya no se ven) y comienzas una andadura entre mareas de persona y luces de neón (es una cosa verdaderamente impresionante y prácticamente indescriptible). Volver al punto de partida parecía imposible pues yo veía más y mas entradas hacia la estación pero al penetrar en alguna me encontraba ya las taquillas del JR, que yo no podía (ni quería) coger o ascensores que, directamente desde la estación, te llevan a alguno de los grandes almacenes como Lumine. En una de esas, me subí en un ascensor y aparecí directamente en la planta de señoras. Opté por coger un ascensor del otro extremo pensando que correspondería con la zona sur de la estación pero me bajó hasta una zona nueva de los ferrocarriles. Era una conexión entre varias líneas pero además era como seguir en el centro comercial, pues había tiendas, anuncios de megafonía de promociones, etc., y todo ello mezclado con la entrada hacia las vías. La verdad que describir este laberinto de estación, calles y centros comerciales que bajan directamente hasta las propias taquillas de la estación, es realmente difícil. Por ello, os pongo un planito de la zona (ojalá lo hubiera tenido ayer) para ver si os hacéis una idea. En el centro (en rojo y rosa) podéis ver la mamotrética estación:

Lo bueno, es que pude vivir una verdadera inmersión en la modernidad y juventud japonesas Aquello (pues no olvidemos que era sábado por la tarde-noche) estaba realmente concurrido y por muchas zonas había grupos de gente cantando ante los transeúntes. Uno de ellos, era realmente extraño, pues contaban con decorado y coreografía (aunque desafinaban igual que los demás) y la gente parecía hacerles un poco más de caso. Os pongo un enlace para que podáis ver un vídeo de la actuación. No se ve bien del todo pero se oye y se puede adivinar lo esperpéntico de la danza, así que os recomiendo encarecidamente que pinchéis en el enlace y lo miréis.

Concierto improvisado en Shinjuku

Cuando logré encontrar mi salida, me vine ya hacia casa y decidí comprarme un poco de fruta. Aquí la fruta es realmente cara (excepto los plátanos) pero uno puede estar seguro de que lo que se compre será de una calidad excepcional. Como estaba harta de platanitos, decidí llevarme una manzana, sí, me habéis leído, bien UNA. Y es que las manzanas son realmente caras y se venden por unidades aunque la presentación es muy bonita y el sabor y olor exquisitos. Además, tienen un tamaño considerable y el color es casi perfecto. Eso sí, por valor de 200 yenes (1,4 euros) la manzana (una sola). Podéis verlo vosotros mismos:

Y este mediodía he ido a comer a un Family Restaurant. Se trata de cadenas de restaurantes de una calidad aceptable pero muy baratos y pensados para toda la familia. Suelen incluir una barra libre de bebidas sin alcohol (por muy poco dinero). Uno de ellos es el Bamya, un restaurante de comida china pero pasado por el gusto de la cocina japonesa. Allí he comido Chahan, una especie de arroz tres delicias pero mucho más sabroso. Los platos siempre se acompañan con la famosa sopa de miso (soja fermentada), Bueno, pues aquí podéis ver lo que he comido.

Esta tarde voy a ver los fuegos artificiales que se lanzan al lado del río Tama (a 5 minutos de mi casa) por el festival de verano (eso creo) así que espero escribir un poco más luego, para contároslo todo.

Kissus para tod@s


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