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Lost In Tokyo

10  04 2007

Recorriendo Tokyo y sus alrededores con mis padres. Primera parte

La pasada Semana Santa han venido a verme mis padres a Japón y hemos estado recorriendo Tokyo, así como algunos de los puntos turísticos que se encuentran en los alrededores. Han sido unos días muy agradables y sobre todo completamente “cereciles” (vocablo de mi invención). Y es que abril es la época del florecimiento del cerezo lo que se convierte en un auténtico acontecimiento en todo Japón. Contemplarlos de día, de noche y comer bajo sus ramas y copa son actividades cotidianas en estos días. Casi todos los japoneses se reúnen algún día para beber y comer debajo de los cerezos (lo que se conoce como hanami) o simplemente para pasear contemplándolos. La observación de estos árboles y los mejores lugares para hacerlos, se convierten en temas fundamentales de las conversaciones.

En este ambiente mis padres y yo hemos visitado algunos de los rincones de la ciudad.

Nuestra primera excursión conjunta fue al Monte Takao (al que yo ya dediqué una entrada con motivo del otoño y el esplendor de las hojas rojas) donde, curiosamente, pese a tratarse de un lugar natural, fue donde menos cerezos observamos. Sin embargo, nada más llegar al punto de partida de la ruta, ya vemos un amplio y hermoso cerezo:

La anterior vez yo había subido a pie pero, en esta ocasión, cogimos el funicular, lo que permite ahorrar (aunque no monetariamente) la mitad del camino:

Me sorprendió bastante (y muy gratamente) que la persona que conducía el tren, fuera una mujer:

Dos detalles naturales del Takao que os quiero mostrar esta vez son una mariposa que, misteriosamente, se estuvo completamente quieta mientras la fotografiaba y un primer plano de las flores de cerezo:

A la salida del funicular nos esperaba otro cerezo en flor:

Sin embargo, la excursión al Monte Takao sólo era una “excusa” en espera de lo mejor del día, la cena en un maravilloso restaurante japonés que se llama Ukaitoriyama. Este increíble restaurante se encuentra cerca de la estación de Takao Sanguchi, y desde allí, el propio establecimiento pone un autobús a disposición de los clientes para recogerles.

Ukaitoriyama es un lugar verdaderamente de ensueño. Se trata de un restaurante situado entre jardines de corte japonés, y donde las salas para comer son pequeñas casitas de madera al estilo tradicional nipón. Muchas de ellas son pequeños saloncitos individuales solo para una familia o pareja. Desafortunadamente, ya que había mucha gente, nos tocó en una sala compartida, pero no por ello menos bella.

Quiero compartir con vosotros algunas imágenes de este restaurante de puentes, jardines, lagos y linternas de piedra niponas:

En la siguiente foto se ve al fondo a una de las camareras (iban ataviadas con kimonos):

El restaurante tiene un edificio principal que sirve de recepción y a cuya entrada hay un pórtico que, según me han contado algunos alumnos, es patrimonio nacional. En la sala de ese edificio, una de las camareras vestida de kimono, guía a los clientes hasta su habitación o sala, a través de un agradable paseo por sus jardines. A mi este paseo en el que los sentidos van llenándose de increíbles impresiones visuales, auditivas (el sonido del agua de las cascadillas de los jardines, el taconeo de las geta, …) y olfativas (flores y árboles en plena ebullición primaveral), me recordó al primer paso de la ceremonia del té, que es el camino hasta el pabellón de té, a través de un jardín que servirá para despojarse de todas las preocupaciones del mundo cotidiano.

En cualquier caso, uno de los aspectos más importantes de un restaurante es la comida por lo que imagino que llevaréis un rato pensando: “bueno, sí, sí, muy bonito, pero ¿qué tal se comía?”. Pues muy bien, la nota es de un rotundo 10, una comida excelente. Se podía elegir entre menú de pollo y menú de vaca, aunque esto se refiere a la parte principal de la comida, pues antes y después hay una serie de entrantes y platos comunes, que paso a describir

1) Una selección de verduras con diferentes preparaciones.

2) Una especie de sopa con trozos de tofu.

3) Otra sopa pero en esta ocasión con tsukune, bolas de pollo y carne picadas.

4a) El menú de vaca llevaba unos trozos de trucha ahumados.

4b) En cambio, el menú de pollo incluía unas piezas de sashimi (pescado crudo) de atún sobre una base de hielo picado, y su correspondiente porción de wasabi (rábano verde muy muy picante)

5) El menú de pollo incluía también una pequeña pieza de pescado asado.

6) En este momento, llega el plato fuerte. En el centro de la mesa hay una plancha u hornillo calentado por unas piezas de carbón. Y encima se preparan las piezas de vaca y pollo acompañadas de verduras:

7) Tras este festín, aún quedaban dos elementos básicos de la cocina japonesa: el arroz y la sopa del miso. El primero iba acompañado de una especie de engrudo blanco algo gelatinoso que fue lo que menos nos gustó. En cuanto a la sopa, estaba realmente deliciosa. He probado muchíiiisimas sopas de miso en Japón, puesto que todos los menús del día que se toman aquí a mediodía, van acompañados por ella. Sin embargo, ésta es sin duda la mejor que he probado nunca.

8) Y como postre, una porción de anko fría (pasta de judías) recubierta de polvo de matcha (el té verde de la ceremonia del té).

Desgraciadamente, no tengo fotos de todos estos platos, porque nuestra emoción y ansias, nos hizo olvidarnos de fotografiar muchos de ellos.

Acompañamos toda la comida de té verde caliente; podéis ver a nuestra camarera sirviéndonos una de las tres teteras que nos bebimos:

Y para acabar, os quiero mostrar una foto de mis padres, principales protagonistas de este viaje. Podéis verles todo contentos en este increíble entorno japonés y tras la opípara y deliciosa comida:

Recordad, Ukaitoriyama: un restaurante altamente recomendable

CONTINUARÁ….


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