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Lost In Tokyo

15  04 2007

Recorriendo Tokyo y sus alrededores con mis padres. Segunda parte

El segundo día de excursión con mis padres fue una verdadera inmersión en los cerezos o sakura. Por tanto, advierto de que este post puede tener efectos secundarios en algunos lectores sensibles por el exceso de color rosa. Así que quien avisa no es traidor.

Uno de los lugares sin duda más turísticos y visitados de Tokyo es Asakusa, el barrio antiguo de la capital donde se encuentra el templo Sensoji a cuya entrada se conserva la famosa entrada, la puerta de Kaminarimon, con una enorme lámpara roja de papel. Mis padres y yo visitamos esta zona de Tokyo en el día de mayor floración de los cerezos y con nosotros decidieron venir miles de turistas de todas las nacionalidades. En mi opinión, Asakusa no es tan impresionante como Kamakura y Kyoto, por lo que si visitáis estos dos lugares, podéis eliminar de vuestra ruta de Tokyo la visita a este distrito. Sin embargo, debo reconocer que acercarse a Asakusa en la época de los cerezos (si dejamos de lado la avalancha de multitudes) tiene un encanto especial. Además, desde esta zona podemos ver el río Sumida (además de navegar por él), el río tantas veces retratado por pintores y poetas de la época Edo (y recordemos que Edo es el nombre antiguo de Tokyo). Junto a este río hay un parque llamado Sumidagawa, donde pudimos contemplar los cerezos llenos de flores y pasear observándolos y con el río de compañero. En esta zona fue donde vimos más cerezos de diferentes formas, colores y densidades:

En casi todos los parques de Tokyo donde florecen los cerezos se celebran los famosos hanami y muchos de ellos se extienden a la noche, por lo que se colocan farolillos junto a los árboles para contemplarlos cuando el sol ya se ha ocultado. Normalmente, en todas estas zonas se instalan también puestos de comida, por ejemplo de yakisoba (fideos fritos), takoyaki (pulpo rebozado y frito) o yakitori (brochetas de pollo):

En la imagen que todos tenemos en la mente de los cerezos predomina el color blanco o rosa claro, pero existe otra variedad menos común (y creo que algo más tardía) de un rosa más intenso, casi fucsia, que en contraste con el rosa claro de los otros sakura, produce una bella imagen:

Y existe también un rosa intermedio, entre el claro tradicional y el rosa fucsia de las fotos superiores:

Recordad que este parque, como su propio nombre indica Sumidagawa (río Sumida) está junto a un ancho río, por lo que se pueden obtener vistosas imágenes de la otra margen del río también completamente repleta de cerezos abiertos:

Y merece la pena mostrar un detalle de las flores del sakura, con un pequeño brote a punto de abrirse, donde para mí reside la enrome belleza del cerezo: su carácter efímero. Cuando os enseño imágenes de un templo, una estatua o un camino, eso perdura y permanece pero la siguiente instantánea que vais a ver, a día de hoy, ya no existe, es pasado, es algo que dura casi un instante:

Desde aquí fuimos a la zona del templo Sensoji, que también aparecía tachonado de cerezos. La pagoda es una de las imágenes más fotografiadas de este recinto religioso:

Y desde otra toma, los cerezos esconden parte de su contorno:

Paseamos también por la zona ajardinada contemplando también el edificio principal así como algunos otros adyacentes:

Y al igual que en la entrada anterior, también quiero terminar ésta con una foto de mis padres, esta vez con el incomparable marco de los cerezos de fondo:

Continuará…


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