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Lost In Tokyo

29  05 2007

Recorriendo Tokyo y sus alrededores con mis padres. Tercera parte

Bueno, ya sé que he batido un record de tiempo sin postear. Contar las razones sería largo y pesado y no sonaría más que a excusas, así que dejo que vosotros mismos las tratéis de deducir. En cualquier caso, por fin hoy me pongo a ello, ya que además hoy ha sido un día realmente horrible (de esos en los que te levantas con el pie izquierdo) así que espero relajarme un poco con mi niño bonito, este blog.

Otra de las visitas que hice con mis padres fue a Kamakura, uno de los lugares, a mi parecer, más bonitos de Japón. En Kamakura ya estuve el pasado verano con Dani y ya aquella vez quedé cautivada con su combinación de mar, templos y naturaleza (Podéis leer o releer los tres post que dediqué al tema: Kamakura I, Kamakura II, Kamakura III). Además en Kamakura se encuentra uno de los Budas más grandes de Japón (después de el de Nara). La ruta esta vez fue algo diferente aunque, por supuesto, fui visita obligada la del Daibutsu (el Buda gigante) y Hasedera (uno de los templos japoneses más espectaculares, donde jardines, grutas y construcciones arquitectónicas contrastan con el paisaje de las verdes montañas y el azul del mar).

Kamakura cuenta en su territorio con más de un centenar de templos, muchos de ellos semiescondidos en la montaña. Si nos situamos en la estación de Kamakura, podemos dividir la zona de templos en dos partes: de la estación hacia el mar (la parte donde hay una ruta de montaña, está el Daibutsu y el famoso templo Hasedera) y de la estación hacia arriba (en cuya zona está el famoso templo de Tsurugaoka Hachimangu). El pasado verano, Dani y yo visitamos la parte baja de Kamakura (de la estación hacia la playa) y realizamos además, la ruta que recorre la montaña, salpicada de pequeños templos, muchos de ellos sintoístas y plenamente integrados con la naturaleza.

Sin embargo, esta vez yo quería visitar la otra parte y, en concreto, estaba muy encaprichada con conocer un famoso templo hecho de bambú del que me había hablado muy bien una de mis estudiantes. Este templo se llama Hokokuji. Además, nuestra visita a Kamakura coincidió con la época de los cerezos (como habéis podido leer en mis últimas, aunque lejanas, entradas) por lo que todo adquiere un aire distinto. Desde la estación de Kamakura, como llovía un poco, cogimos un autobús que en poco más de cinco minutos nos dejó al lado de este pequeño pero interesante santuario. Tuvimos la suerte de visitarlos completamente solos. Aquí os pongo algunas fotos, empezando por la entrada:

Pero, sin duda, lo más interesante y llamativo de este templo, es el increíble bosque de bambú que posee, que lo hace único y le otorga un encanto especial. Porque si eliminamos esta parte, este templo no dejaría de ser uno más. Las fotos se ven un poco oscuras ya que estaba lloviendo y apenas había sol, a lo que hay que sumarle la propia sombra que esa espesa aglomeración de bambú produce:

Como este templo está cerca de una montaña. los monjes han aprovechado algunas de las oquedades de la roca como pequeños altares funerarios:

Desde el templo Kokokuji decidimos bajar caminando hacia la zona de la estación, mientras visitábamos algunos de los templos que había a lo largo del camino. Uno de ellos que nos llamó un poco más la atención es el que lleva el largo nombre de Hojo Takatoki Harakiri Yagura. En este templo varios samuráis del clan de los Hojo llevaron acabo el suicidio ritual o seppuku, más conocido en occidente cono harakiri:

Nuestra siguiente parada fue en uno de los templos más famosos y visitados de Kamakura: Tsurugaoka Hachimangu. Se trata de un santuario sintoísta por lo que, como siempre en este tipo de construcciones, aparece un torii a la entrada (y muchos más a lo largo de todo el recinto). Se trata de un templo enorme que cuenta con varios edificios, puentes, estanques y jardincillos.

Primero, algunas fotos de la entrada y de los laterales (con “bicho” incluido), donde además, de nuevo, disfrutamos de la presencia de los cerezos en flor:

El edificio principal (con el característico color de los templos shinto):

Un pequeño altar de estilo bastante recargado:

Tuvimos la suerte de toparnos con una boda, de la que captamos una instantánea:

Sin embargo, mis padres también querían, por supuesto, visitar las dos joyas de Kamakura: el Daibutsu (el buda gigante) y el Templo Hasedera.

El Daibutsu sigue resultándome impresionante, y además está vez estaba aderezado por los cerezos (si visitáis mis anteriores entradas sobre Kamakura, veréis la diferencia de paisajes):

Como en aquellas anteriores entradas me explayé muchísimo con Hasedera y en especial con sus fotos (que podéis ver aquí), esta vez sólo cuelgo las fotos de los cerezos sobre el templo (y algunas otras imágenes primaverales):

En Hasedera, hay una parte dedicada a una diosa llamada Benten, de origen hindú. Si recordáis mi anterior visita a Kamakura, se trata de la zona donde está la gruta con numerosas esculturas dedicada a esta divinidad y a otras. En todos los templos japoneses, existen unas tablillas de madera donde podemos escribir nuestros deseos y dejarlos allí esperando que se cumplan. Hasta ese momento, nunca había escrito en una de esas tablas de madera pero esta vez decidí hacerlo para pedir un deseo muy especial, ya que se trata de uno de mis templos favoritos y además es una diosa y, entre mujeres, nos ayudamos ¿no? Aquí podéis ver una foto del lugar donde están colgadas todas las tablillas, una vez escritas, incluida la mía (situada en la parte inferior izquierda, je, je):

Y, para terminar, una hermosa vista desde Hasedera del mar, pues no hay que olvidar que Kamakura es un pueblo pesquero y en su economía el mar tiene gran importancia:

Muchas gracias por seguir a pesar de todo y disculpadme por este prolongado parón.


3 Responses to “Recorriendo Tokyo y sus alrededores con mis padres. Tercera parte”

  1. La próxima vez que vaya a Tokio ya se a quién le tengo que preguntar o donde tengo que investigar para encontrar lugares interesantes a los que ir, aunque por muchos que veas siempre hay alguno que se te escapa, por lo menos mientras no esté allí los veo a través de tus ojos que saben mirar y ver muy bien.

    Y como digo siempre, escribe cuando quieras y lo que quieras, que para eso es tu blog, yo desde luego estaré en perfecto estado de revista para la próxima entrada, cuando tu quieras.

  2. ¡Qué bien! Me alegra leer/ver otra entrada tuya. Me pregunto, ¿escribiste tu deseo en japonés o en otro idioma? :)

  3. Flamio: SÍ, SÍ, pregúntame e intentaré aconsejarte en todo lo que pueda

    Carola: Bueno, esta es bastante antigua sólo que puse el enlace en twitter para enseñar una cosa. Escribí mi deseo en español

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